¿ES ESTO UN INFORME?

Fernando Curiel

 Uno. De catastrófica debe tildarse la derrota electoral del PRI (antes PRM, y antes de antes PNR). El PRI, nuestro “Politiburó” vernáculo, nuestro Partido de Estado, sexenio tras sexenio, hasta el año 2000. Pero esta caída de 2018 ronda en la extinción. Ya es sobado chiste que los Senadores del PRI, caben en una selfie.

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Dos. Ya la aguzada Sociología, pondrá en claro en qué medida algunas de sus bases (y dirigentes), inconformes ante el “destape” de un Sin-Partido (aunque colaborador de gobiernos panistas y priistas), votó por MORENA. Partido apenas cuatriañero que, ¡oh paradoja!, postuló a un ex priista (y ex perredista), para la Primera Magistratura. No tiene por qué sorprender la reaparición  de la Gordillo, el Napito, Ovalle, Muñoz Ledo (y los que faltan).

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Tres.  Así, “Primera Magistratura”, llamábase la investidura presidencial, gozando de un halo casi mítico, casi místico. Halo que empieza a borrarse con Luis Echeverría (1970-1976) y termina por mudarse “Insuficiencia presidencial”.

Cuatro. ¡Ay de los finales desastrosos de López Portillo, de Miguel de la Madrid, de Carlos Salinas, de Ernesto Zedillo, de Vicente Fox, de Calderón!

Cinco. Y llega, inexorable, el último Informe de Enrique Peña Nieto. Diligencia que, por cierto, sin que cauce escozor, no encuentro expresamente indicada en el Capítulo III, “Del Poder Ejecutivo”, de la Carta Magna que (teóricamente) nos rige. Lo que sí causó escozor fue la sesión de tatuaje en Los Pinos (bastión del Poder Ejecutivo por clausurarse), en la piel de una ¿de las Infantas republicanas?, con todo y sus “fuchis babuchas Gucci”.

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Seis. Debo confesar que su anticipada y abrumadora “publicidad”, en los medios electrónicos e impresos, me sumó en hondas contradicciones: perplejidad, protesta, enojo. Por un lado, se nos asesta un “Informe Jauja”; por otro, llevando agua a su molino, intenta establecer una continuidad entre el régimen saliente y el régimen entrante, pasando por el Pacto por México  (¿y si es así?)

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 Siete. ¿Acaso no descansó la victoria de MORENA en las urnas, verdadero vapuleo, en el hartazgo social frente a la mixtura de corrupción, impunidad, violencia, saqueo de la Res Pública, arrogancia, cinismo, indiferencia e ineptitud gubernamentales? (¿cómo sorprenderse de la descendente curva de popularidad de EPN?).

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 Ocho. ¿No permanecen abiertos los expediente “Casa Blanca” (me temo que la enrevesada justificación de EPN equivoca la instancia, judicial antes que de opinión pública), Tlatlaya, Ayotzinapa (mismo comentario, pero relativo al Tribunal de la Historia), y la obligada compañía del entonces gobernador de Guerrero), Estafa Maestra, PEMEX? ¿No ha terminado el Estado por replegarse ante el avance de la Delincuencia Organizada?

 Nueve. ¿No, de las “Reformas Estructurales” que tanto se cacarean, la Educativa se cancela y la Energética puede cancelarse, en tanto que al nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, no menos motivo de ufanía oficial, le nace otro (que para colmo se decidirá Vox Populi, tan manipulable, tan clientelar), mientras que el Tren Interurbano al Estado de México, sufre de descarrilamiento antes de inaugurarse?

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Diez. Ante tal irrealidad desatada, por ejemplo, aquello de la transformación luminosa no sólo del país sino de su capital; ante tal gasto publicitario falto de uno de los ingredientes de la verdadera  publicidad, la inteligencia; me saltan no pocas  inquietudes. Me limito a dos.

 Once. ¿No fue suficiente la tempestad propagandista de la idiota “espotización” electoral, frente a audiencias rehenes, indefensas? ¿Esa ausencia de ideas sociales, de ideología, suplidas por verborrea y tonadillas inmundas?

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Doce.  ¿El protagonismo asignado al presidente saliente, incluido el “jingle” de que “Lo bueno siga contando”, anuncia una ex presidencia de locutor o animador en algún canal de Televisa, para los malpensados, su verdadera  cuna?

Trece. Me entero que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, sale al paso de los delitos de orden ambiental: polución, basura, detritus.

Catorce. Dada la impunidad de los “spots” electorales, a los que se suman los fantasiosos alrededor del último Informe, ¿no debería la CNDH añadir, a la protección ambiental, la mental? La de la lógica, el principio de realidad, la cordura, la veracidad.

Quince.  De pensarse

Un pensamiento

  1. La catorce es la importante, doctor. Con los días que han corrido, la protección mental es la que evitará que el cierre de administración y la transición sea delirante para todos.

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