A propósito de Ai Weiwei…

A propósito de Ai Weiwei…

Por Elena Escalante Ruiz

Foto: https://londonvisitors.wordpress.com/2015/09/15/exhibition-review-ai-weiwei-at-the-royal-academy-of-arts-19th-september-to-13th-december-2015/

Escuché por primera vez el nombre de Ai Weiwei hace cuatro años. Estaba en Londres y tuve la sensación de que la ciudad entera estaba confabulada en contra mía, pues el “…you must go”, “Can’t miss it!”, se volvió una constante apenas superada por el frío húmedo y pegajoso, tan característico de esa ciudad en los meses de otoño.

Siguiendo la recomendación de mis amigos, una mañana caminé entre los ensambles de madera —o árboles— que Ai Weiwei había colocado a lo largo del patio central de la Royal Academy of Arts. En una de las salas principales, y a pesar de los tumultos, pude apreciar una serie de escenas o momentos de la vida del artista, que denunciaban el cautiverio y los largos interrogatorios a los que fue sometido por parte del gobierno chino.

https://londonvisitors.wordpress.com/2015/09/15/exhibition-review-ai-weiwei-at-the-royal-academy-of-arts-19th-september-to-13th-december-2015/

Sin querer atentar contra la sensibilidad de aquellos que como yo visitaron esta exposición, confieso que me sentí víctima del fenómeno mediático que rodea a este tipo de artistas y, por qué no decirlo, al mundo del arte. A pesar de esto, la muestra de Ai Weiwei me hizo reflexionar sobre la influencia que tienen las vivencias de los artistas en su obra. Esta idea me trajo a la mente los 2501 Migrantes de Alejandro Santiago.

No voy a hablar sobre los valores estéticos en la obra de este auténtico artista, porque no soy experta en la materia. Simplemente quiero mencionar algunas cualidades en los Migrantes que llaman mi atención. Por ejemplo, tengo la sensación de que estas figuras nacieron de una necesidad intuitiva y repentina: cada vez que veo un migrante distingo el movimiento de las manos y las huellas que Alejandro Santiago dejó en el barro, como si hubiera un vínculo emocional entre él y cada uno de ellos. Y me pregunto: ¿quién será aquel migrante que viste de azul? Tal vez trabajaba en la farmacia que está frente a la casa de la familia Santiago. Pero esto sólo lo imagino, ya que nunca he ido al pueblo donde vivió el artista, y no tengo idea si hay o no una farmacia frente a su casa.

Fotos: https://londonvisitors.wordpress.com/2015/09/15/exhibition-review-ai-weiwei-at-the-royal-academy-of-arts-19th-september-to-13th-december-2015/

Un amigo que lo conoció me dijo: “De pronto se sintió solo”. Entonces comprendí la necesidad libre y espontánea de Santiago por reemplazar su soledad creando estas figuras. Me parece que esto define claramente cómo su sensibilidad generó un entorno estético a partir de uno estéril.

Mientras que Ai Weiwei parece estar obsesionado con lo que el gobierno chino le hizo, Santiago crea la serie de 2501 Migrantes. Esto me lleva a la cuestión: ¿qué le interesa al mundo: la insaciabilidad del narcisismo o la riqueza creadora de alteridad?

Foto: https://www.chilango.com/cultura/ai-weiwei-mexico-2019/

Alejandro Santiago no fue activista político ni defensor de los derechos humanos. Tampoco diseñó souvenirs. Y a pesar de haber hecho una serie de migrantes, no creó estereotipos en serie. Todo esto a propósito de la exposición que Ai Weiwei inauguró el pasado mes de abril en el MUAC.

 

Fotos: https://magis.iteso.mx/content/al-otro-lado-alejandro-santiago

 

 

6 pensamientos

  1. el ensayo me parece brillante por que toca varios aspectos del arte contemporáneo , que Mexico no atiende , la idea de comparar artistas que son de por si contemporanes entre ellos es brollante , y la prosa en muy fluida y con muy buen ritmo

  2. Hi Elena this is Michael Katz, Sandra’s husand, read your article, very interesting and nicly written.
    Thank you for sharing
    Michael

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