TERTULIA

Por invitación de Jorge Rueda de la Serna, amigo entrañable, tabladista, quien me presentara en la Capilla Alfonsina con el historiador y pensador brasileño Antonio Cándido (alto privilegio), colega en la edición a contracorriente del DIARIO COMPLETO (nada de andar seleccionando pasajes con quién sabe qué aviesos fines de censura) de Alfonso Reyes; llevé al cabo la edición crítica de los dos tomos de Memorias de Doble J Tablada. La feria de la vida y Las sombras largas (publicadas ambas en Nueva Biblioteca Mexicana que, en la UNAM, Casa Editora, dirige Miguel León-Portilla).

 

TERTULIA

Fernando Curiel

 

Contingente

Gratísima excursión al Centro Histórico de la Ciudad de México, de los que nos reconocemos “núcleo duro” del blog PUÑO ELECTRÓNICO, Antonio, Octavio, el dicente (nos faltó Priscilla). Vamos para el tercer año, y crecen semana a semana “followers”, secciones y colaboradores.

Foto Octavio Olvera.

 

Fecha

Sábado 17 de agosto de este 2019, endiablado (y que a veces tiende a que se lo lleve el Diablo). Luz solar mítica del Gran Valle Metafísico, traslúcida. Hormiguero el espacio. A tuti plain el comercio, la distracción, los museos, las plazas, los cafés. ¿Se nos muere “El Centro? ¡Quiá! Las “marcas” de postín, tenis, bolsas, sombreros, cinturones, clonados en el comercio informal que atiborra callejones, ya que no calles. Y el espontáneo Arte Urbano, de estatuas vivas, conjuntos musicales, pandillas de bailarines más allá del Pop y del Rap y del Ragué. Y la monumentalidad majestuosa (que ha resistido a embates sísmicos de Natura e inepcias del Gobierno local), de los Palacios de Correos, de Comunicaciones (hoy MUNAL) y de Minería; de La Latino y Los Azulejos; de las casonas Iturbide y de la Borda… Del Palacio de Bellas Artes (primera y morosa parada).

Caricaturas de Miguel Covarrubias

 

 

Pretexto

El pasajero 21. El Japón de Tablada, primer piso, no más de cinco salas. Pasaje fundamental, el “japonismo”, de la intensa vida del poeta vanguardista, coleccionista, porfiriano, huertista, eterno experimentador, esteta de punta, diplomático revolucionario, dramaturgo en plan de libelista político, librero, fallecido en Nueva York el año de 1946, imbatible ya la Post Revolución (a la que seguirá la Des Instauración de la Revolución, la Corriente Crítica del PRI semillero del PSUM y del PRD y del PT y de MORENA que hará añicos al PRI, verdadero parricidio, priicidio).

 

Memoria (I)

Por invitación de Jorge Rueda de la Serna, amigo entrañable, tabladista, quien me presentara en la Capilla Alfonsina con el historiador y pensador brasileño Antonio Cándido (alto privilegio), colega en la edición a contracorriente del DIARIO COMPLETO (nada de andar seleccionando pasajes con quién sabe qué aviesos fines de censura) de Alfonso Reyes; llevé al cabo la edición crítica de los dos tomos de Memorias de Doble J Tablada. La feria de la vida y Las sombras largas (publicadas ambas en Nueva Biblioteca Mexicana que, en la UNAM, Casa Editora, dirige Miguel León-Portilla). Y aún debo, me debo, un tercer tomo, “no autorizado”, prefabricado, a partir del último registro de Las sombras… y hasta el desenlace neoyorkino.

Memoria (II)

A comienzos de los 70’s, de regreso de Londres (más París más Madrid todavía bajo la bota franquista, botita en realidad en términos de número, tanto que el botijón dueño no podía vérsela estando de pie), la hice, movido por la subsistencia familiar, de “Mil Usos” (había renunciado a la segura carrera en la Suprema Corte de Justicia). Así fui a dar a la UNAM, a la sombra, que me resultaría luminosa, de Henrique González Casnova. A Radio UNAM, como productor. Al periódico El Universal, página editorial, bajo el cuidado de Javier Solana. A la Editorial Posada, de Guillermo Mendizábal, el inmenso (por la talla y la calidad humana) Guillermo Mendizábal; como letrista de la historieta Duda (“lo increíble es la verdad”).

Pues hete que la sede de la empresa, era la casa que Tablada se construyera en Coyoacán y sobre la que cayeran, en mala hora, las guerrillas zapatistas que cercaban la capirucha. Calle Eleuterio Méndez.

 

El pasajero 21. El Japón de Tablada

Mucho se debatió en su momento, en la prensa y sus sucursales las cantinas, en los mentideros, en la Sala de Redacción de Revista Moderna (esmerada obra de Tablada, de Valenzuela, más pandilla modernista); y por años, en los parajes medio conventuales de la Academia; si el japonesista Tablada había viajado o no al Japón, en 1900; viaje sableado a uno de los patrocinadores de la revista del clan moderno.

Ilustraciones tomadas del libro El niño y el dragón, de Lalo Sánchez Del Valle.

Tertulia en el Salón Luz

Recalamos en el lugar preferido, al fondo de la calle Gante. En seguida se incorporan Elena Escalante (ya colaboradora del blog) y su esposo, el pintor Roberto Cortázar. Crece el activismo callejero. Cantantes de ópera, vendedores de lotería, pedigüeños. Un grupo de “concheras” de todas las edades. Arriba el pintor Lalo Sánchez Del Valle, y autor del cuaderno El niño el dragón, cuyo subtítulo reza: “Obra inspirada en dibujos de Sebastián”. Sebastián es su hijo pequeño. Homenaje paterno-hijil que ya quisieran muchos. Bulle el Salón Luz, epítome del sibaritismo gastronómico popular (que aún sobra en el Centro). Buena charla. Tiempo tengo de presumir, las fotografías mercadas a mi marchante, en el callejón que hace esquina con Tacuba, custodiado por los palacios de Correos y de Minería.

Foto: Octavio Olvera

La Diana Cazadora

Todavía en su glorieta original, ya sin las “tarzaneras” que le colocó el pudor excesivo de una Primera Dama. En otro sitio me ocupo de mis diálogos con la Diana, cuando compartía un departamento vecino, en la calle Río Atoyac (para que no se me olvidara Guerrero), con el actor Manuel Ojeda.

Foto: Octavio Olvera

Plateros.

La entrada por San Juan de Letrán. En su esplendor la plaza y edificio Guardiola. Frente al cual se alzará la Torre Latinoamericana (véase mi libro fotográfico Paseando por Plateros).

Arturo de Córdova

Mixtura de Gable y Bogart, y acompañado de un actriz que no identifico, observa el zócalo desde las alturas de la Catedral, en la película Él.

Un pensamiento

  1. Querido Fernando, es un honor formar parte de tus memorias tertulianas. Tu prosa es más que amena. Conocer a Octavio y a Toño, el núcleo duro del blog, fue un honor. Ojalá se animen (los tres) a asistir a uno de nuestros happenings en el Estudio de Casa Amarilla, un día de estos.

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