Bendita justicia… Érase una vez en Hollywood.

Factura, promesa y calidad., sólo Tarantino. Mucho más haya de la violencia y fina verborrea esperada (de cajón), Quentin Tarantino no solo adentra (y se entrega) sino ha madurado, lejos quedó el nerd cinéfilo que empujaba carritos de celuloide entre tejiéndose en los estudios de Hollywood, ni el afamado guionista detrás de Oliver Stone y de su cuatísimo Robert Rodríguez.

Aquel chamaco bebedor de licor y euforia, sediento de sangre, creador de textos tan intrincados y frescos que superan al rey del verbo, Woody Allen. Cómo sostener diálogos de mas de veinte minutos entre uno ó dos personajes, no más, sólo, un rey del cine.

Parte de mi fascinación por este director empezó con la falta de ego, siempre puedo ver al adolescente incómodo, apasionado por cada cuadro y cada rose de luz, cada canción, cada tomas, te veo Quentin., emocionado en cada instante de la concepción cinematográfica, muy por encima de las metas monetarias y los egos ridículos del gremio, puntos muy comunes entre directores, pero Quentin está más allá.

Quentin es de otro mundo, un mundo justo, en donde NO tenía pasar la esclavitud, ni el holocausto, ni el asesinato de Sharon Tate, ángel mío.

Once Upon a Time in Hollywood, se disfruta a boca llena con las magistrales actuaciones de Di Caprio y Pitt, señores actores…

 

Leonardo, a mi parecer, el nuevo Nicholson, además de un apasionado activista por la salvación del planeta.

Un guión “templado” para los fans baratos que preguntan sedientos por la primera masacre y las escenas desenfrenadas en los primeros filmes, sin embargo, habemos los fanáticos del verdadero cine y su historia, a fondo y morbosa profundidad., de la estirpe de nuestro director quién gozó cada segundo que conlleva al bélico desenlace, como debió de haber sucedido, si no en la vida real, al menos el cine.

Cada vez mas fino, noble y humano., aquel loco sanguinario ha sentado cabeza.Se agradece, pues esto no debió de haber pasado.

Si hay un caso en la historia que no concibo es el robo de Sharon, nos robaron a un ángel, una de las mujeres mas bellas y puras que jamas pisaron la tierra. Un hurto a la humanidad de grado fatal, qué falta nos haces Sharon, a todos, a Roman.

     

Sharon, te amaremos siempre.

Maldita violencia, maldito enano manipulador pusilánime, maldito seas Manson.

Bendito Quentin por la sola intención de vengarte, Sharon, amada mía.

Y bueno, disculpen el derroche de emociones, esta venganza trajo lágrimas a mis ojos.

Imperdible.

Gracias Quentin, mil gracias.

 

L.F

Deja un comentario