Talento ó más bien, ta’ lento.. Los muertos no mueren.

Justo cuando uno cree que el tema zombie es un terreno garantizado en cuanto a diversión tiene que llegar Jim Jarmusch a “cagar el pastel”. Deben excusar mi vocabulario pero está justificado por una lenta tortura cinematográfica que se cultivó de principio a final de la pieza, donde tuve que chutarme actuaciones desperdiciadas, dialectos sosos y un tenue mensaje sociológico tan débil que a la semana de haber visto la película tengo que concentrarme profundamente para recordar lo poco rescatable que fue, en síntesis, la moraleja detrás de los zombies que plantea Jim que es la siguiente., una vez infectados con la condición de no muertos, rondan muertos enfocados en lo que fue su neo adiccion como las redes sociales, pastillas anti psicóticas, tv, deportes, chisme, etc.

La intención era buena, la crítica social pudo ser punzante y muy real, todos a mayor o menor escala somos zombies del sistema, del capitalismo y/ó el consumismo.

Pero venga, dicho mensaje es una mera insinuación casi imperceptible en comparación al aburrido texto entre los personajes principales, un trío de policías de poco mundo ya que la historia se desarrolla en un pequeño pueblito gringo.

El mismo Bill Murray se percibe aburrido y cansando, Tilda Swinton flota como siempre, Cloë Sevigny intenta despuntar intensidad pero al final resulta contenida y de Adam Driver mejor ni hablar pues se quedó en el personaje atarantado y bobo de su película pasada con el mismo Jarmusch, Paterson.

Eso si, los cinco minutos de Iggy Pop como zombie valen la pena por mucho aunque yo limpiaría la casa mientras corre la cinta y solo pondría atención cuando aparece el zombie más punk en la historia de la putrefacción.

La vea ó no, da igual, si va a ver algo de Jarmusch solo recomiendo “Solo los amantes sobreviven” de ahí en fuera, más bien flojera con el Sr.Jarmusch.

L.F

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