Sosiego

Sosiego

Elena Escalante Ruiz

 

Sosiego nos muestra un universo con sus propias leyes; donde no existen el allá o el aquí, pues es un universo creado de dualidades.

 

Dimensiones difusas e imágenes que parecen vivir más allá de los límites físicos de la obra, son algunas de las cualidades presentes en la colección que conforma el proyecto “Sosiego”, de la artista Teresa Olabuenaga. Compuesta por 24 obras en técnica mixta, fue presentada a promotores de arte, coleccionistas y amigos, el pasado 15 de noviembre en el taller El Relicario, lugar de trabajo de la artista.

El proyecto Sosiego es el resultado de la distinción otorgada a Teresa Olabuenaga por el Sistema Nacional de Creadores de Arte de la Secretaria de Cultura (2016), representado por los artistas Francisco Toledo y Roberto Cortázar, entre otros miembros del comité dictaminador en la categoría de pintura.

La exposición sintetiza cuatro décadas de trabajo y evidencia una poética compleja que gira en torno a cuatro temas primordiales: infancia, soledad, muerte y mundo interior. Éste último se devela de modo sutil mediante metáforas y extrañamientos que desafían al observador: en el mundo de Olabuenaga existe una peculiar relación entre lo verbal y lo visual. El cráneo es descrito como un “Libro redondo”, y la crucifixión como una “Oración” (título de una de las obras expuestas). Probablemente, éstas son algunas de las cualidades que hacen de la colección Sosiego, una de las más fascinantes en la esfera de la pintura contemporánea de nuestro país.

 

Teresa se abre paso entre los invitados: su mirada es muy expresiva y cuando ríe, se le cierra un poco el ojo izquierdo. Me explica que las influencias más importantes en su quehacer artístico se fundamentan en el expresionismo y el arte conceptual, no obstante que en este último la idea prevalece sobre los aspectos formales de la obra; los ensambles de la colección Sosiego evidencian el dominio de distintos materiales y técnicas, que van desde el papel hecho a mano, hasta la utilización de nuevas tecnologías.

 

Recorro la exposición acompañada de Uccello, el gato bengalí de la artista (me guía como si pudiera leer mis pensamientos): algunas obras de la colección están configuradas a partir de objetos encontrados (o que encontraron a Teresa), como manos de cerámica, mecates, tornillos y otros que, al formar parte de la obra de Arte, re-significan su sentido y cualidades. Un claro ejemplo de esto puede apreciarse en las obras “Susurro” y “Guardar Silencio”, compuestas con ramas que la autora cortó de su jardín: parecen escapar hacia otras dimensiones espaciales. Algo similar sucede en la obra “Para Dios”, en la cual se puede apreciar una parte de la ecuación utilizada por el físico Peter Higgs, para demostrar la existencia de la partícula subatómica que origina la masa del Universo: quizá en esta obra se contraponen lo concreto y riguroso de las ciencias con el mundo interior, con lo inasible, tal y como sugiere el bosón de Higgs.

Sosiego nos muestra un universo con sus propias leyes; donde no existen el allá o el aquí, pues es un universo creado de dualidades. Basta observar la obra titulada “Mar Interno” (primera obra terminada de la colección), para comprender que la artista nos muestra su peculiar manera de estar en el mundo, pero no las conclusiones de sus experiencias.

En los últimos años la obra de Teresa Olabuenaga ha llamado la atención de coleccionistas y curadores: sus obras han sido adquiridas por importantes instituciones y colecciones privadas.

 

 

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