Vampiroteuthis Infernalis. A treatise, with a Report by the Institut Scientifique de Recherche Paranaturaliste

Vampiroteuthis Infernalis. A treatise, with a Report by the Institut Scientifique de Recherche Paranaturaliste, de Vilém Flusser y Louis Bec: una propuesta de lectura.

Elena Escalante Ruiz

 

“¡El mar es todo!”, exclama el capitán Nemo, “es el inmenso desierto en que jamás el hombre está solo, porque siente estremecerse la vida a su alrededor.»

 

En 1869, Julio Verne publicó las primeras páginas de Veinte mil leguas de viaje submarino, novela que formó parte de la serie Viajes extraordinarios, de la revista Magasin d’Éducation et de Récréation. Se dice que, en un principio, Pierre-Jules Hetzel, fundador de la revista y editor de Verne, no quiso publicarla: la violencia de Nemo y su odio hacia la humanidad, le molestaban sobremanera.

Dejando aparte las discusiones éticas, filosóficas y morales que esta obra ha suscitado, Verne despertó en nosotros la curiosidad por conocer nuestros mares y sus habitantes. Recordemos algunas palabras en boca del capitán Nemo: “El mar no es sino el vehículo de una existencia sobrenatural y prodigiosa; no es sino movimiento y amor, es el infinito viviente, como ha dicho uno de sus poetas.”[1] Julio Verne abrió nuevas posibilidades de mirar el mundo. Nos enseñó a ver más allá de los límites de nuestro entorno.

Foto tomada de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/v/verne.htm

En 1870, Friedrich Nietzsche publicó El nacimiento de la tragedia. Además de muchas otras nociones, el filósofo establece una importante distinción entre las dos fuerzas que conforman el Ser: lo Apolíneo y lo Dionisiaco. Para Nietzsche, estas dos fuerzas están en perpetuo conflicto y en ellas se desarrolla el antagonismo entre la humanitas y la animalitas. Recordemos que el humanismo del siglo XIX estaba dominado por el espíritu antropocéntrico. De ahí la importancia que el filósofo concede a la fuerza dionisiaca, pues la consideró primordial para el futuro desarrollo del hombre: al establecer contacto con nuestra animalitas, nos vinculamos con el mundo orgánico del que formamos parte. Inclusive podríamos decir que Nietzsche descentra al ser humano y, así, cambia la relación jerárquica entre lo humano y lo animal.

A partir de Nietzsche cuestionamos la influencia que el humanismo clásico ha tenido en la praxis de las distintas disciplinas. De este cuestionamiento surgió una transformación epistémica que hoy en día llamamos posthumanismo. Una de las vertientes de esta transformación del pensamiento se da tras los debates, éticos y filosóficos, que en los últimos años han surgido sobre la cuestión animal, conocidos como Animal Studies o “giro animal”. Éstos comprenden una amplia gama de disciplinas dentro de las humanidades, así como en las ciencias sociales, biológicas y cognitivas. Sin embargo, como bien escribe el filósofo Mathew Calarco en su libro Zoographies: the question of the animal from Heidegger to Derrida,[2] hasta el momento no existe una definición exacta sobre el término Animal Studies o “giro animal”.

En 1987, el filósofo checo Vilém Flusser y el biólogo francés Louis Bec, publicaron la obra, Vampiroteuthis Infernalis: Eine Abhandlung samt Befund des Institut Scientifique de Recherche Paranaturaliste. (Vampiroteuthis Infernalis. A Treatise, with a report by the Institut Scientifique de Recherche Paranaturaliste. University of Minesota Press, 2012). Obra que se inserta dentro de estas discusiones y formas de pensamiento.

A partir de la metafísica de la subjetividad, estrechamente ligada con la crítica categórica que el filósofo Martin Heidegger hace a la metafísica occidental y la noción de sujeto, Vilém Flusser y Louis Bec proponen una reconfiguración de la cuestión animal desde una mirada radicalmente no antropocéntrica: una continuidad del “Yo”, que participa del “animal Otro”, en este caso el Vampiroteuthis Infernalis, pues éste también forma parte del espacio-tiempo en que los seres humanos estamos inmersos. De ahí que el punto de partida de Vilém Flusser sea el concepto de Dasein, propuesto por Heidegger en su obra El ser y el tiempo.

Sin descartar del todo el conocimiento objetivo de las ciencias, dada la descripción taxonómica del Vampiroteuthis Infernalis, Flusser nos presenta un método de análisis que surge de la fenomenología y la ficción. Para él, la ficción es una herramienta necesaria en el esfuerzo de asir lo inasible, en este caso, el Vampiroteuthis Infernalis. De ahí que el filósofo insista en que esta obra es, en parte un tratado, un discurso filosófico y una fábula: el género humano y su Dasein es criticado a partir de la perspectiva de un molusco. Desde lados opuestos nos negamos unos a otros, y ahí radica nuestra correspondencia. De esta manera podemos reconocernos unos a otros. Pero, sobre todo, reconocer en los demás algo de nosotros mismos.

En las primeras páginas y gracias a los estudios de Louis Bec, el filósofo describe las características biológicas que distinguen al Vampiroteuthis Infernalis de sus hermanos, los cefalópodos: invertebrados marinos cuya característica estriba en que el pie aparece diversificado en varias apéndices junto a la cabeza, como puede observarse en pulpos y calamares. A lo largo de estas descripciones, el filósofo hace varias comparaciones entre el género humano y esta singular especie. Por ejemplo, la relación que tenemos con el espacio que habitamos; la manera en que cada especie percibe su entorno, de acuerdo con sus leyes físicas, y cómo dicho entorno influye en nuestra conexión con las distintas especies animales.

Pero esto, como bien escribe Flusser, tiene poco que ver con el objetivo del texto: comprender la estructura básica del “vampyroteuthis Dasein”. Para el filósofo, algunos aspectos del Dasein humano son evidentes en esta compleja estructura que coexiste Mit Sein con nosotros.

“¡El mar es todo!”, exclama el capitán Nemo, “es el inmenso desierto en que jamás el hombre está solo, porque siente estremecerse la vida a su alrededor.”

En Vampiroteuthis Infernalis… la taxonomía es el tratado y la disertación la fábula: en un esfuerzo por expresar los anhelos que experimenta el alma hacia las cosas conocidas y visibles a los sentidos, la materia se eleva a lo espiritual. Una obra sin precedentes que podría marcar el principio, y esto de manera excepcional, de la nueva vertiente del posthumanismo conocida como Animal Studies.

 

 

[1] Título original: Vingt mille lieues sous les mers. Edición digital: RBA Libros, S.A., 2014. Avda. Diagonal, 189, Barcelona. http://www.rbalibros.com

[2] Zoographies: the question of the animal from Heidegger to Derrida. Columbia University Press, 2008.

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