SacApunte. Revista de Avance y Contemporáneos

SacApunte

Revista de Avance y Contemporáneos

Antonio Sierra García

Las publicaciones periódicas nacen y mueren; a veces se evaporan con prontitud y en ocasiones amplían su permanencia. Su estancia también está determinada por las circunstancias políticas y económicas de cada país.

En 1928 Plutarco Elías Calles se encontraba en el escenario político mexicano; el país estaba sujeto a terribles remolinos —la matanza en Huitzilac, fresca todavía; el asesinato de Obregón, sumergido en averiguaciones infructuosas. Se acentuó la persecución cristera. Además, se instauró la violencia y corrupción como medio para preservar el poder.

En el plano cultural, un grupo de escritores emprendió la tarea de iniciar una revista literaria con presencia universal. Antes, habían participado en ediciones como Revista Nueva, Policromías, El Maestro, La Falange, Ulises. En junio de 1928 apareció el primer número de Contemporáneos (1928-1931). El grupo estaba integrado por Bernardo Ortiz de Montellano, Jaime Torres Bodet, Jorge Cuesta, Celestino y José Gorostiza, Enrique González Rojo, Gilberto Owen, Salvador Novo y Xavier Villaurrutia. La revista se colocó en el reflector de las discusiones literarias —acusados injustamente de un olvido a las raíces mexicanas, de un contagio por las lecturas francesas, entre otras cosas.

Bernardo Ortiz de Montellano

Coincido con algunos autores en el carácter plural que pretendía trazar el director Bernardo Ortiz de Montellano, intentando el cruce de caminos con los diferentes proyectos literarios. Mucho se le criticó a la revista de europeizante. No obstante, Ortiz de Montellano se defendió: “no constituyó ni constituye escuela alguna al estilo europeo, sino que asume el camino de acumulación de individualidades contemporáneas de una época, trazada por generaciones anteriores en nuestro medio…”[1]

Por otra parte, en La Habana, Cuba, un grupo de escritores mantenían viva la Revista de Avance, publicación literaria nacida en 1927.

Torres Bodet dejó impresiones de los encuentros con el grupo de escritores cubanos. En 1928, durante su estancia en La Habana, dio una conferencia: “Perspectiva de la literatura mexicana actual”. El acontecimiento propició la reunión de los editores de Revista de Avance: Jorge Mañach y Juan Marinello. De aquellos instantes rememoró: “En compañía de Lizaso y Francisco Ichaso, Marinello y Mañach editaban una revista que, a cada año, cambiaba de nombre. Había sido, en 1927, 1927. Se llamaba, entonces, 1928. En ella, Marinello acababa de comentar, con alentador aplauso, la aparición de Margarita de niebla”.[2] Durante la conversación que mantuvo, en esos días de mayo, Torres Bodet adelantó el proyecto de iniciar en México una aventura literaria semejante: “de selección, de preocupaciones tridimensionales, de rigor intelectual, de verdadero cultivo superior”.  Aunque las relaciones se edificaron con anterioridad, el puente se cristalizaba favorablemente: “1928 está unida a Contemporáneos desde antes de nacer esta publicación mexicana”.

Si en México, la sociedad se encontraba bajo el control de una autoridad que aplaudía las acciones corruptas de la “Gran familia revolucionaria”, en Cuba, la década de los años veinte, fue particularmente importante por la gestación de grupos y movimientos que buscaban liberarse de las cadenas propiciadas por la dictadura de Gerardo Machado e impulsada por el imperialismo norteamericano. Varios acontecimientos enmarcan y muestran la constante movilización de los cubanos: surgió el Partido Comunista, la Universidad Popular José Martí, el Manifiesto del Grupo Minorista y el nacimiento de la Revista de Avance (1927-1930), etapa que Juan Marinello calificó como “década crítica”.

La generación joven conservaba el espíritu revolucionario por una nueva Cuba —todavía mantenían el recuerdo fresco del combatiente José Martí y José Varona—, iniciaban los brotes de manifestaciones organizadas que tenían resonancia universal —baste recordar los sucesos del 10 de enero de 1929, cuando asesinaron a Julio Antonio Mella, exiliado en México desde 1925. Entre los integrantes del Grupo Minorista, además de Julio Antonio Mella, se encontraba: Juan Marinello, Félix Lizaso, Jorge Mañach, los mismos editores de Revista de Avance. En esos jóvenes intelectuales, decía Waldo Frank, había un “fuego ardiente”.

Jorge Mañach http://www.ahs.cu/el-polemico-jorge-manach-robato-periodista-y-politico-i/

Todos tenían entre veinte y treinta años, edad aproximada a los Contemporáneos. Edades semejantes, pero escenarios distintos, pues los mexicanos se mantenían fuera de combate político —excepto Jorge Cuesta—, trabajando en tareas burocráticas. Diferentes situaciones políticas originaron más tarde la salida de estos jóvenes de sus puestos gubernamentales.

La edición cubana expresó proyectos comunes a los del continente. El propósito de la Revista de Avance, consideró Marinello, era “el de actualizar nuestra creación artística, lo mismo en la poesía que en la narrativa, tanto en lo musical como en lo plástico. Pero tal propósito se produce en un tiempo conmovido por urgencias de otro orden, que al fin imponen su huella”.[3]

Juan Marinello Foto tomada de http://www.icic.cult.cu/index.php?r=site/nosotros

La idea de una constelación se reafirmó en el flujo de revistas literarias que circularon en la geografía latinoamericana de esos años. Entre los astros se identificaban: Sur y Nosotros, en Buenos Aires; Atenea y Caballo Verde en Chile; Mundial en Perú, Revista de Avance en Cuba, Contemporáneos en México. Y estas dos últimas estuvieron influidas por Revista de Occidente, edición del filósofo español, José Ortega y Gasset.

La correspondencia entre la revista cubana y mexicana se retroalimentó. Contemporáneos incluyó los anuncios de las revistas literarias sobresalientes, entre ellos siempre hubo un espacio para Revista de Avance. De igual manera, la edición cubana cumplió con el intercambio.

Las revistas son el instrumento apropiado para el desplazamiento de contenidos y del traslado de las inquietudes estéticas. A decir de Bernardo Ortiz de Montellano, las ediciones estaban hechas para cruzar el mar en busca del entendimiento.

Las publicaciones periódicas nacen y mueren, a veces se evaporan con prontitud y en ocasiones amplían su permanencia. Su estancia también está determinada por las circunstancias políticas y económicas de cada país.

Contemporáneos se sujetó propiamente a un trabajo estético, sin dejar de escapar las cuestiones sociales y preocupaciones nacionales. Muy lejos de la afrenta política. Los de Avance mantuvieron el espíritu revolucionario, absortos en la lucha por acabar con la dictadura. Revista de Avance incorporó, desde su nacimiento, las publicaciones de poetas y artistas mexicanos, entre ellos destacaban los Contemporáneos.  No obstante, durante su existencia, Contemporáneos publicó pocos trabajos literarios de escritores cubanos. La participación de los mexicanos en revista de Avance originó el siguiente comentario:

Por lo que conozco de nuestros artistas jóvenes advierto que nos hemos dejado impresionar en demasía por el arte mexicano. México es un país de opuesta psicología, con lo que estamos corriendo el riesgo de ver anulados nuestros esfuerzos llegando a la postre a ser, en ese sector, otra factoría. No quiero citarle nombres de compañeros a quienes admiro y de cuyo talento soy incansable vocero, pero he de reconocer que se ha dejado avasallar por esta influencia.[4]

En suma, el intercambio se estableció con la relación de amistad y solidaridad, coincidiendo en el proyecto de intercalar lo mejor de su literatura. Fue una apuesta, dijo el escritor argentino Eduardo Mallea, que buscó lo mejor de Hispanoamérica. La correspondencia entre ambos grupos fue amplia. La solidaridad quedó registrada como marca indeleble.

[1] “Los nuevos valores de la poesía, Hoy, 24 de diciembre de 1938, p. 80.

[2] Jaime Torres Bodet, Tiempo de Arena, México, FCE, 1955, p. 248.

[3] Juan Marinello, Ensayos, Editorial Arte y Literatura, Cuba, 1977, p. 432.

[4] Eduardo Abela, carta publicada en Revista de Avance, 1929, 15 de junio de 1929, p. 225.

Un pensamiento

Deja un comentario