CONFINADO 27 DE JUNIO

CONFINADO 27 DE JUNIO

Fernando Curiel

Con el presente de una barbacoa de rechupete, almuerzo en el “bunker”, con Antonio y Kazumi, replegados en Acapulco. Primer rencuentro desde el inicio de la pandemia. Amistad ya de siete, ocho años, indisoluble. Y a modo de espléndido remate, a comer, Priscilla Pomeroy, ya en proceso editorial con Rolando Morales, nuestro librillo Historias ilustradas.

Charla, en uno y otro caso, morosas, amenas a más no poder, entrañables. La cosa pública y la privada. Antonio y la expansión de su empresa textil, a la que debo la gracia de tres “tirajes” de camisetas (mi nueva ocurrencia); la primera, con el Manifiesto Humanista que suscribimos los amigos y colegas Virginia Guedea, Humberto Muñoz y Guillermo Hurtado (anticipándonos a la crisis del CONCAYT, que no halla qué hacer con las Humanidades, y al agarrón del mismo organismo con la comunidad científica dominante); y las dos restantes con una selección de mis aforismos. Kazumi con su certificación en Semiología, que abre la puerta de asesorías y consultas.

Priscilla, envuelta en el halo de su inminente alumbramiento. Una niña. Trazamos planes de trabajo, y no deja de asombrarme la sintonía.

Reconozco, en todo momento, una expresión obsesiva y de antes de la pandemia: “caoscracia”, que creo haber tomado de Lenz (revisar libro, bueno, primero encontrarlo en alguno de los pasajes de la caótica librería del Estudio, mudado desde abril campo de concentración).

“Caoscracia” do coloques la cámara.

Sea el big-long-shot del Planeta. Sea el medium shot de México. Sea el close-up de la Ciudad de México. Tomas en el contexto de una Naturaleza que harta de su expoliación se encabrona y rebela. Sargazo, temblores, clima tropical en Siberia, pedradas de granizo, animales recobrando los espacios que les esquilmó la Urbe…

El Capital se pliega estratégicamente al Poder, y el Poder se entrega al Caos.

En Estados Unidos con un Trump medio esquizofrénico y otro tanto paranoico, medrando (¡como si lo necesitara!) en una sociedad enferma que, o asesina a afroamericanos o cuelga de los postes a estatuas confederadas esclavistas, o mete debajo de la alfombra a Ant Jemaina o persigue a migrantes, o levanta un Muro en la frontera mexicana o sufre la pérdida masiva de empleos, o lanza cohetes tripulados al espacio exterior o falla en el invento de una vacuna anti covid-19. En Rusia, con la perpetuación de Putin. En China (férreo aún el control de la población), con el Destino Manifiesto desempolvado (¿después de Hong Kong, la India, territorio por conquistar?).

Y ni Francia, ni Alemania, ni Italia, ya no digamos España, cuentan mayor cosa. Más bien Corea del Norte y su reyezuelo cuadrúpedo, entretenido con sus juguetitos nucleares.

La contienda comercial gringo-china puede, en cambio, tomar visos bélicos, si China no ayuda a Trump en la campaña de relección o ésta así lo dicta. Y Rusia tendrá que tomar partido.

¿Y nuestro país, además de llorar la ausencia de Monsiváis, plañido que ya chole? Todo cierto: crispación calculada, la política como campaña electoral permanente, guerra de bots, la peligrosa división en dos sopas, el campo de la cultura abandonado (¿y a qué viene encuestarlo en vez de lanzarle botes salvavidas?), las ráfagas de culpabilidades, una oposición ayuna del “Hombre de la Situación”! (cómo se extraña al Jefe Diego), el riesgo de engordarle el caldo al candidato republicano…

¿Y la Ciudad de México? Grave, gravísimo, el atentado, en pleno Paseo de la Reforma, el viernes 26. Revelación de la inepcia de tantas y tantas administraciones de la capital tachadas de izquierda… Treinta asesinos, armas de alto poder (entre ellas una Barrett), lluvia de proyectiles, tres puntos sucesivos de ataque.

Moraleja: uno no puede equivocarse en el uso del automóvil (número de placa, día), sin la Espada de Damocles del corralón, pero sí desplegar un poderoso operativo (efectivos, armas, vehículos, lugares) en colusión con grupos delincuentes capitalinos, sin que alguien lo note.

¿Y por qué, el bajo perfil de la reacción oficial?

Pero: fiesta a la vista, pachangón de aniversario por el triunfo morenista, no importa que el partido se desgarre (total, se crea uno nuevo). De plácemes el Universo por lo que se dice que es y no es.

Concluyo. Por el contrario, Lo que se dice y es: los afectos, la amistad que se atreve a decir su nombre.

PD Kazumi tomó, y me brindó, unas fotos, yo al lado del títere y/o personaje de Comic, títere e ilustraciones obra de Priscilla, en el que, con tratamiento a lo MAD MAX, doy figurada cuenta de mi traslado definitivo de Taxco a la Ciudad de México, a la sazón bajo la mano dura de Ernesto P. Uruchurtu.

Gustoso comparto las fotos.

 

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