Novo y la gastronomía

HACE YA MUCHAS LETRAS

                          ANA ELENA DÍAZ ALEJO                                       

NOVO  Y  LA  GASTRONOMÍA

 

El interés por la gastronomía nos ha invadido: es el momento de evocar a Salvador Novo, el poeta, el historiador, el cronista de la Ciudad de México. Sí, todo eso, pero también el dueño del restaurante de La Capilla, en su Coyoacán amado, allí donde una calle tiene el honor de ostentar su nombre.

Devoto estudioso, practicante y degustador de la cocina mexicana, se propuso  actualizarla. Bajo su sabia y refinada supervisión, en su restaurante alternaron, desde sus respectivos altares, los escamoles y el caviar, el coq au vin y el mole de guajolote. Iniciador de maridajes atrevidos –no tan modernos como se pretende–, fundó inesperados menús colmados de sabores y esencias de voluptuoso buqué.

14 FEBRERO 1968, FOTO: JORGE SOTO, DIGITALIZACIÓN DUMAS. 

En 1967, Novo publicó su Cocina mexicana o historia gastronómica de la Ciudad de México. En ese año, él era miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, Cronista de la Ciudad de México y Premio Nacional de Literatura 1967. Tengo a la vista la tercera edición (Porrúa, 1973). Permítame leer a usted los capítulos registrados en el índice: Primer servicio. El México prehispánico / Segundo servicio. El Virreinato / Tercer servicio. El Siglo de las Luces / Los Postres. Nuestra época /  Carta de textos gastronómicos aludidos o considerados en la minuta / sobremesa / despensa [bibliografía].

 

  

Más que una historia –en el sentido lato de la palabra–, acompañamos a Novo en un extraordinario y memorioso paseo por la gastronomía nacional, desde la sobriedad nahua hasta los deliquios de la cocina contemporánea, pasando, naturalmente, por nuestro mestizaje y la significación de los alimentos y sus horas como parte de nuestra vida social y política: el chocolate, el café…, la cuisine française, las europeas agonías del siglo XIX, los banquetes de las fiestas del Centenario. Y luego… los propios recuerdos del cronista en los “alegres veintes” de aquella maravillosa Ciudad de México de sólo novecientos mil habitantes restañando, ansiosamente, las heridas de las revueltas urbanas y recuperando, a toda prisa, la elegancia preterida: restaurantes, clubes, salones.

Plateros, inmarcesible avenida decimonónica, vuelve a lucir alegre con los acordes del fox-trot, del té con tostadas o del pan inglés y mermelada de naranja. ¡Y Sanborn’s!, recientemente inaugurado en las que habían sido exclusivas instalaciones del aristocrático Jockey Club, recibe la presencia de los jóvenes poetas del momento “que habrán de pasar a la historia: Jaime Torres Bodet, José Gorostiza, Xavier Villaurrutia” y, Novo, por supuesto. Ellos se citan cada sábado para comer allí, por “algo así como cinco pesos por persona”, un delicioso corn beef hash y la ensalada de frutas con cottage cheese. Allí se inauguró la deliciosa y elegantísima costumbre de desayunar entre amigos. ¿Por qué habremos abandonado tan bella afición? Ahora sólo desayunamos para discutir proyectos laborales o “interrelaciones político-culturales”… o eso creemos.

Espléndido recorrido histórico y gastronómico por la incomparable y siempre hermosa y magnífica Ciudad de México.

Nuestro inolvidable y único Salvador Novo, excepcional maestro de Teatro Mexicano, nació el 30 de julio de 1904. Murió el 13 de enero de 1974. ¡Sea con él la más brillante de las Luces!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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