PREGUNTAS RESPONDONAS

PREGUNTAS RESPONDONAS

Fernando Curiel

 

Uno. La situación política, el estado de la sociedad, el repunte de la pandemia, la ira de la naturaleza, el confinamiento, el momento planetario, este presente pútrido, la Ciudad que espera, el despedazado futuro, configuran un rompecabezas, que esconde otro (otros) y cuyas piezas están entremezcladas. Me constriño a México.

Dos. ¿Qué reglas para el armado, dictadas por quién? ¿Cómo separar las piezas? ¿Ya separadas, si se tiene suerte, basta empezar por las orillas, avanzado hacia el centro como dictan los cánones? ¿Estoy preparado para acusar el golpe de la imagen que surja en cada uno de los rompecabezas?

Tres. Un antes del Covid-19 y un después del Covid-19. Singular coincidencia: A.C. y D.C. Antes, hubiera bastado la expresión de un personaje rulfiano: “Voy a ver qué fue lo que fue”. El problema es que, en este hoy sin orillas, lo que fue no sólo prende la nostalgia, sino que, asimismo, pulveriza el pasado.

Cuatro. Por si en algo conforta, la plaga ha desenmascarado a la política. Mandatarios, al margen sus reales o supuestas banderías, que se toman en serio, y corren riesgos de popularidad, el cataclismo; y mandatarios que, o manifestaron franco o velado desdén, o nadan de muertito inventándose portavoces para resguardarse.

Cinco. ¿Resguardarse de qué? De explosiones sociales. Dicho sin darle vueltas.

Seis. Porque la hora de rendir cuentas, puede llegar, mejor dicho, llegará así sea sobre ruinas. Al margen de los índices de aprobación, y el jugoso presupuesto para los Partidos Políticos en juego, los que ya están y los que (¡maldita sea!) están por advenir. Plaga de otro tipo.

Siete. La sociedad vacila. Zangoloteo que no distingue castas, ni fueros. ¿Qué vendrá después de la experiencia Big Brother de escudriñarse, día a día, semana a semana, mes a mes, entre cuatro paredes?

Ocho. Llega, a través de los “Medios” y su pesadilla, las Redes, de Internet y los Memes, lo que ocurre fuera de las murallas familiares. Desesperación, violencia. Ley del Talión incontenible: linchamientos.

Nueve. Pese al desatado palabrerío, la enfermedad infecciona, mata, asciende en su curva, otorgándonos récords ominosos. Si es cierto que la Revolución Mexicana cobró un millón de muertos, ya vamos avanzando estadísticamente para el empate.

Diez. Rato lleva la naturaleza iracunda, no más sumisa a su expoliación so pretexto del progreso. Anega de sargazo las playas, reactiva volcanes, asedia vengativa.

Once. La reclusión, a su vez doblemente asediada. El avance de la pandemia, y el descrédito de la versión oficial. A lo que se añade, la reanudación de la enseñanza virtual; sin una ponderación técnica de la experiencia previa, y millones de alumnos sin los instrumentos de conectividad. Al parecer sólo la televisión privada sale beneficiada.

Doce. No deja de llamar la atención que, merced al acuerdo con el gobierno, Televisa, hace tanto en picada, reiterativa hasta el insulto, tenida como responsable de ese producto chafa que fue EPN, vea subir el precio de sus acciones en la Bolsa.

Trece. ¿El resto de mundo? Piénsese tan sólo en la subversión popular norteamericana; en la tensión extrema de las relaciones de Estados Unidos con China; en la explosión brutal en la capital libanesa, sus cientos de muertos y heridos, el borrado de su puerto estratégico.

Catorce. ¿Existe un presente que no sea el de la demagogia, los fenecidos e infectados, los apuros económicos de diversa calaña, el desempleo, las 24 horas que se reproducen idénticas?

Quince. Salvo para el transporte, privado y público, para sobre explotar inmobiliariamente su suelo, para ignorar de manera criminal su historia, a la ciudad ya hacía lo suyo que habíamos dejado de vivirla. ¿Basta con extrañarla, mirándola por las ventanas?

Dieciséis. En la fórmula, ya exacerbada, del Pan y Circo, ¿lugar preferente tendrá le revelación de un nuevo cártel, el cártel inmobiliario que prosperara en la infecunda Era Mancera, cuando la Ciudad de México pasó a CDMX, mercadotecnia, y se quiso desaparecer al Distrito Federal, marihuanada inconstitucional?

Diecisiete. ¿Y si el presente se deslava y paraliza al mismo tiempo, cómo, con qué bases, edificar el futuro?

Un pensamiento

  1. Querido Fernando, tan incisivo como siempre. Estamos en la era del «sálvese quien pueda»… por mi parte me desentiendo de las intimidaciones mediáticas y políticas. Tus columnas serán un importante referente histórico para futuras generaciones.Te felicito.

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