Las humanidades, las ciencias sociales y la Universidad

Las humanidades, las ciencias sociales y la Universidad

Fernando Curiel, Virginia Guedea, Guillermo Hurtado, Humberto Muñoz[1]

  1. Las humanidades y las ciencias sociales encontraron apoyo en la universidad para recrearse y desarrollarse; fortalecieron a la institución y convivieron con las ciencias naturales. En la universidad ubicaron su nicho, y ahí han permanecido a través de la historia. Desde la academia abrieron posibilidades de un saber más completo y complejo.

Colaboraron para que las universidades se volvieran predominantes en la producción de             nuevo   conocimiento y para que fueran reconocidas como casas de la cultura. También,               como instituciones que juegan un papel relevante en el cambio y desarrollo de la sociedad.

  1. Las ciencias sociales aparecieron en virtud de que en la sociedad existía un régimen político de poder absoluto, una enorme desigualdad social y falta de libertades y derechos para la gran mayoría de la población. En un ambiente de conflicto, a principios del Siglo XIX, había que entender y explicar “lo social y lo político”, dilucidar cómo funciona la economía y crear planteamientos sobre el cambio social y su dirección.
  1. En México, las humanidades y las ciencias sociales florecieron después de la Revolución, y tomaron impulso con la creación del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM en 1930. Las facultades de filosofía y letras, de derecho, y después las de economía y ciencias políticas y sociales, sirvieron para establecer la convergencia e interacción de las humanidades y las ciencias sociales.

En 1945 se creó la Coordinación de Humanidades de la UNAM, que agrupa a los institutos           de ambos campos de conocimiento. Investigación y docencia quedaron organizadas por               separado, pero con una fuerte relación funcional. Con el tiempo, la indispensable                           interrelación entre las disciplinas originó una amplia diversidad de intereses de                              conocimiento para responder a demandas sociales emergentes. Compartir el                                  conocimiento entre colegas ha sido necesario, pero no suficiente; ha sido menester                     diseminarlo en la sociedad.

  1. La práctica de las humanidades y las ciencias sociales ha servido para que funcionen los posgrados, para generar investigadores y cuadros de alto nivel preparados para intervenir en la formulación de leyes y de políticas públicas en casi todos los ámbitos donde opera el gobierno. Además, para darle viabilidad y fuerza al espacio público, y al Estado mismo. En el campo de las humanidades se crea cultura y se dan directrices para proteger el patrimonio nacional.

5. Un propósito de la universidad es formar personas útiles que sirvan a la sociedad, que                 puedan realizarse intelectualmente en sus actividades profesionales, comprometidas con           el esfuerzo  colectivo para dar a las nuevas generaciones un futuro promisorio.

Las humanidades auxilian para alcanzar disciplina en el estudio, formar el carácter y las               mentes de los jóvenes para que tengan un pensamiento crítico. Las humanidades                         enseñan  a pensar en  libertad. Además, el conocimiento de las humanidades es práctico,             porque va directo a la persona para que reflexione, lea, escriba, enjuicie moralmente, para          que se ubique en las condiciones en las que vive el país y obtener perspectivas globales,               para observar y participar en el campo internacional.

  1. En la problemática que vive México, las ciencias sociales son cruciales para que, desde las universidades, se gesten proyectos de desarrollo del entorno, con la participación de actores sociales interesados en intervenir y estimular el bienestar colectivo.

7. En la UNAM, el conjunto de la investigación humanística y social agrupa a once institutos,            ocho  centros y siete programas. Cientos de proyectos de investigación. En especial, los                 programas  atienden cuestiones como la problemática de la Ciudad de México, los                        derechos humanos, la educación superior, la justicia y la democracia, la bioética, Asia y                  África, que se suma a los Centros sobre América Latina y América del Norte. Asimismo, el            Programa Universitario de Estudios del Desarrollo ha propuesto un nuevo curso para el                desarrollo y el crecimiento de México.

Los Programas y una multitud de Seminarios son espacios interactivos de investigación,                docencia  y difusión donde se han seguido nuevas modalidades de trabajo académico                  para cumplir las tres funciones institucionales: docencia, investigación y difusión.

  1. La existencia y el trabajo resultante de las humanidades y las ciencias sociales sirve de base para que la universidad se comunique con la sociedad, en uso de su autonomía, con un discurso racionalmente organizado. Difundir el conocimiento de los problemas del país, resultado de la investigación sistemática, sirve para que la sociedad tome conciencia y pueda ejecutar acciones tendientes a su resolución. La comunicación con la sociedad le permite a la universidad ganar prestigio, participar en la deliberación pública y obtener reconocimiento intelectual como el lugar donde el debate es organizado y racional. Asimismo, ganar apoyos a sus tareas.

9. Las Humanidades le han dado a la UNAM premios y prestigio internacional. El trabajo de              los científicos sociales, asimismo, es reconocido gracias a su seriedad intelectual y rigor                académico.  En los nuevos tiempos nacionales las humanidades y las ciencias sociales                  serán esenciales para  la labor de la Universidad. Habrá que fortalecerlas.

[1] UNAM. Grupo de Académicos del Subsistema de Humanidades. recillas@unam.mx

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