Leo cuentos

HACE YA MUCHAS LETRAS

Ana Elena Díaz Alejo

Leo Cuentos

Sí, soy lectora de cuentos, lectora pertinaz. Me gusta entrar en el delicado enramaje construido sobre el sólido tronco de una anécdota –reveladora de las constantes sociales–, y ver cómo brotan de ella los motivos atesorados meticulosamente por el autor para expresar su visión del mundo: a través de su narrador nos envía las actitudes significativas convenientes y crea el instante de crisis en que el ser humano –desnudo, indemne– toma decisiones inesperadas, fruto de un encuentro consigo mismo.

Me sumerjo en la trama para conocerla desde dentro, sentir sus pulsaciones, definir al personaje central y sus circunstancias. Y asumo mis capacidades de participación en el juego narrativo

Como lectora de oficio, desgrano el lenguaje por el filtro del habla; busco la estructura matriz y disfruto los recursos técnicos y artísticos que nos muestran con exactitud la perspectiva en la que he de ubicarme; descorro el velo disfrazador de ideas y sentimientos y enfrento la realidad mostrada; me introduzco en abismos pretéritos y aprecio los ires y venires de tiempo y espacio iluminadores de la fábula ofrecida.

Ilustración: Tango y letras de Hache Holguín. Tomada de: https://www.hacheholguin.com/2018/04/ilustracion-tangos-y-letras.html

Y si la curiosidad me vence y me conduce hacia los porqués de la conducta humana –desde el puesto del autor, siempre alerta–, busco las seductoras simas del protagonista, degusto los colores descriptivos de su carácter y de su “biografía”; comparto el suspenso en el nudo de sus acciones; recorro los meandros de su conciencia, intento explicarme los tonos de su voz hasta comprender su vida, maravilloso capullo vivo envuelto en una espléndida cárcel de letras –telaraña excitante y magnífica–, suma de un todo breve y eficaz representado en el cuento.

Gusto de leer el mismo texto en horas diferentes: una historia tiene infinitas facetas, según el momento de su lectura: hoy nos entristece y mañana lo recibiremos con mayor serenidad, y tal vez si el aquí y ahora nos alarma hoy, otro día cobrará matices sin importancia.

Debo confesarlo: asumo, entre otras tantas, un par de deudas en cada experiencia lectora: entiendo mejor mi propio entorno porque me detengo cruelmente en las distintas imágenes agazapadas que me pueden pertenecer. Y en el caso de los cuentos de reciente aparición, sin elegirlos previamente, observo a cuáles repudio, pero aquí hago un alto e indago sobre mis razones para retirarlos de mi acervo lector: quizá emana de ellos el aroma de alguna almendra amarga y amenazante de un mito escondido y atormentado. Sí, es posible, la literatura remueve emociones encubridizas, aprehende conceptos revoloteantes en nuestra mente, despierta pasiones desconocidas, ideales no logrados… y es saludable aceptar su reto.

Lectura, pintura de Newell Convers Weyeth. Tomada de https://fernandovasquezrodriguez.com/2014/02/10/de-la-lectura-y-los-lectores/

No cabe duda: cada acercamiento a este género nos enriquece, nos afina como lectores y nos permite cuestionar con mayor libertad –gran palabra– al ente sibilino yacente en nuestras profundidades, dispuesto a salirnos al paso en cualquier segundo imprevisto.

Debo agregar algo más: al detenerme en “los finales” –esclarecedores del cuento–, aprecio la justeza de un engranaje de múltiples riesgos, donde sólo mediante la manipulación eficaz de todos sus elementos, el autor logra su propósito. Así, estética y visión del mundo, grandes metas de la narrativa, aparecen con toda claridad frente al lector

Y usted me dirá que esto también sucede en nuestro acercamiento a otros textos artísticos. Cierto, pero en la narrativa breve el todo gira alrededor de un solo hecho que, al ser afrontado por un único protagonista, lo afectará y modificará de manera excepcional, de modo que, en la precisión de unas líneas, se nos entrega la complejísima evolución de un personaje.

Como podrá usted notar, el tema conduce, por caminos impensados, hacia un punto común o hacia diferentes linderos, según el sitio desde donde nos coloquemos. Con su venia, volveré otro día sobre estos asuntos. Por ahora lo invito a leer cuentos. Es fascinante. ¿O no lo cree usted así?

Ilustración de Lindgren Smith. Tomada de https://www.pinterest.es/pin/569846159084612335/

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