Alguien tiene que morir… Neo telenovelismo “Chic”

Pese a la crítica, esta mini serie de Netflix ha sido un éxito gigante entre el público iberoamericano incluyéndome., hay envidias supongo, ya que es un trabajo con bastantes agallas y es común intentar truncarle.

La verdad, con poca expectativa pero con mucho morbo di inicio a lo que serían tres horas continuas de fino entretenimiento, no perfecto, quizá tampoco profundo ni poético pero de calidad, sin duda.

El elenco me llamó mucho la atención (cómo a todos) empezando por la presencia de Carmen Maura y seguida, Cecilia Suárez quién se ha ganado mi atención después de un culposo atasque de cuarenta con La Casa De Las Flores., la neo telenovela del mismo creador Manolo Caro. Además de descubrir nuevos talentos interesantes como el bailarín Issac Hernández y Alejandro Speitzer.

Situada en España de post guerra en plenitud Franquista, con tonos siempre sepia, la historia se desenvuelve un tanto predecible sin quitarle el valor dramatiquísimo, siguiendo la línea de neo telenovela pero con un lenguaje más refinado, sin duda una evolución para su creador.

Insisto, no es perfecta pero, atrapa con ponzoña y buen gusto visual., un trabajo bastante comercial muy buen detallado, me atrevo a decir, exquisito.

Quizá esta miniserie no es para todos, mucho menos desde un punto crítico serio.

Claro que si uno desea “palomear” será complacido.

Ahora bien, si hay un tema serio abordado en el guión es la homosexualidad en dicha época y la persecución, tortura y muchas veces asesinato de quien se atreviese a despuntar homosexualidad ó lesbianismo., tema de alta importancia en pleno 2020 cuando aún abundan crímenes, abuso y discriminación a la población LGBTT.

En hora buena, una producción Mexico-España de calidad y dramaturgia bastante pasables.

Si quiere sangre y cizaña, véala con una compita de Jerez.

L.F

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