Educación Superior, Estratificación Social y Política Educativa

Educación Superior, Estratificación Social y Política Educativa

Humberto Muñoz García[1]

 

1.- Hablar de las clases medias es complicado. Hay muchas maneras de definirlas y casi ninguna satisface a todos los analistas. En una definición empírica y simple, no sociológica, son los grupos y personas que están por arriba de los cuatro primeros deciles de la distribución del ingreso y por debajo de los dos últimos.

2. Desde una perspectiva más amplia, son un sector social que se fortaleció y cristalizó a partir del desarrollo estabilizador en México, producto de la modernización, el avance de la educación superior y la urbanización en el país, que permitieron una abundante movilidad social ascendente ligada al prestigio de las ocupaciones. Es un sector que ha subsistido a las sucesivas crisis en el país, y en el mundo, que han afectado a nuestra sociedad.

 

3. Existen libros y textos en México, verdaderamente importantes, sobre cómo se formó, y sobre la composición, identidades y estilos de vida de las clases medias. Todo un laberinto. Para un recuento, a vuelo de pájaro, habría que revisar las obras de López Cámara, Careaga, Delhumeau, y más recientemente de Cueva Perus, y los trabajos de los investigadores del CEEY poblano. La educación superior resultó clave en la formación y robustecimiento de la clase media (e.g. Loaeza).

4. Poseer un título universitario se volvió un requisito para conseguir un buen estatus y prestigio social. Primero fueron los licenciados, luego los doctores. Con el credencialismo en el mercado laboral, ahora lo mínimo para ubicarse bien es la maestría. En la postpandemia, probablemente se enfatizará el logro de un postgrado, o especialización y habilidades adecuadas a la digitalización. Ganarán presencia algunas carreras científicas, ingenierías, matemáticas, tecnologías electrónicas, según lo señalado por varias agencias y organizaciones internacionales.

5. Desde hace un tiempo, la movilidad social ha sido descendente, desde los acomodados clasemedieros hacia el sector de la clase media más desfavorecido. La clase media se está empobreciendo. Hay personas que están perdiendo lo poco que lograron acumular, su patrimonio, renegociando las deudas. Son grupos que están amortiguando su posición para no caer en la pobreza. Son los que tienen problemas económicos a fin de mes, los que no pueden pagar la renta de su vivienda, los que controlan sus gastos de alimentación, que no pueden seguir pagando la educación de los hijos, las familias donde la mujer sale a trabajar porque el hombre perdió su empleo. En este sector desfavorecido de la clase media hay quienes terminaron la licenciatura, pero juzgan que viven peor que sus padres (Carabaña y Quintanar). La educación superior perdió efectos positivos de mercado para el logro de un buen estatus social.

6. Los problemas por los que ha pasado la sociedad en las sucesivas crisis nacionales, no han cambiado la idea de que hay que estudiar en la universidad para salir adelante. Y ni duda que eso es mejor. Aunque desde hace un rato, los egresados de la educación superior enfrentan una realidad donde la retribución esperada al concluir los estudios no llega del todo. Con la debida varianza, los promedios salariales de los profesionistas en México son muy bajos (Observatorio laboral e Inegi). Contar con una carrera ya no es sinónimo de un ingreso para un buen estatus social (prestigio, coches, restaurantes, viajes, vestimenta, diversiones, etc).

7. En la estructuración social que viene, las instituciones de educación superior van a requerir abrir su oferta educativa para formar recursos dirigidos al campo financiero, que seguirá siendo el mejor pagado, pero también en otras disciplinas que van a tener demanda: lo relacionado con la inteligencia artificial, ingeniería electrónica, ciencias, comunicación, tecnología digital, matemáticas y filosofía. Los dilemas morales y éticos del porvenir será indispensable abordarlos y resolverlos.

8. Si en el país se vencen las trabas que dificultan el desarrollo y si se aplican políticas de equidad y bienestar, la educación superior tendrá un papel relevante en el proceso, que requerirá seres humanos altamente calificados en todos los campos del conocimiento para avanzar socialmente. Desde la universidad habrá innovaciones y nuevos grupos sociales comprometidos con el cambio.

9. El gobierno no tiene recursos, pero es inverosímil que con lo que existe no se busquen salidas financieras que fortalezcan la educación superior pública. Por el contrario, van seis años seguidos en que el presupuesto de egresos del gobierno no destina recursos económicos que signifiquen un incremento real. Con recursos insuficientes hay desinstitucionalización.

10. La sociedad mexicana tiene un enorme potencial de cambio y superación que no se está considerando en las políticas educativas. No se aprecia un proyecto para llegar a tener buenas universidades que impulsen la movilidad social. De mejorar las instituciones que enseñan cosas prácticas. De proponer nuevos métodos de enseñanza o de otorgar un fuerte capital cultural a los estudiantes, superar las condiciones laborales de los académicos y la infraestructura. Más bien, se continúa debilitando lo público, hay abandono, falta de iniciativa. No se está abriendo espacio a la renovación institucional. Lástima.

 

[1] UNAM. Programa Universitario de Estudios sobre la Educación Superior, IIS. recillas@unam.mx

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