¿No es esto perra mala suerte?

TEATRO PANDÉMICO

Eulogia Crespo

 

“Yo voy a terminar a finales de septiembre [de 2024, se sobrentiende] y ya me retiro, me jubilo, misión cumplida”, dijo AMLO en Atoyac, Guerrero. Y no faltó el comentario malévolo: “¿Y por qué esperar, por qué no de una buena vez?” Lo cierto es que se le ve impaciente, como si se le quemaran las habas; e irritado e irritable. Y no es para menos.

<>

Dejemos a un lado, por ahora, lo sincero o no de asumirse Salvador de Humillados y Ofendidos, Redentor. Veamos la mala estrella. Si alguien se pasa la vida aspirando al Poder Público Supremo, y al fin lo consigue; si convierte a su base electoral de 30,000, 000 millones, parte y no totalidad del padrón, en Pueblo; tiene la oportunidad de dar rienda suelta a sus resentimientos y fobias; lo siguen fieles a morir, en una mezcla de votos y bots; vuelve realidad el mandar al diablo las instituciones; derecho tiene a pensar que todo, todo, marcha al dedillo, como miel sobre hojuelas

<>

Que se les pudra el hígado a los adversarios. Allá ellos… Pero… Pero…

 

<>

Hete que, de pronto, intempestiva, aguafiestas, sin decir agua va, ¡ZAZ!, se desata, incontrolable, la Peste. Que, esta sí igualitaria, equidad en estado puro, no perdona Nación alguna, ni distingue géneros ni edades.

<>

Con sus frutos malditos: confinamiento, desempleo, hambre, economía en picada, y polémicas sobre el modo en que se enfrenta la plaga; retrasos en las obras medio faraónicas con las que se pensaba pasar a la Historia; complicaciones para los baños de pueblo, salsa de la vida. Añádase, que, el gabinete empieza a desgranarse; gana Biden y no “Bóreas” Trump; la permanente campaña electoral a la que en realidad se dedica día y noche, sufre retobos a diestra y siniestra…

<>

Y, colmo de los colmos, no el INE que lo trae entre ceja y ceja; no el TRIFE, la verdad, bastante domesticado; no la Oposición fifí-neoliberal; sino su propagandista máxima, la que escribiera la crónica de su toma del zócalo, de pronto estalla y le aconseja, mejor dicho, le exige. “¡Ya párele con sus mañaneras!”.

<>

¿No es esto perra mala suerte?

 

«Mala suerte», de Regino Molina Cordero

Deja un comentario