Los ganones de la pandemia

TEATRO PANDÉMICO

Eulogia Crespo

 

Estaba en lo de las consecuencias del manejo de la Peste, en su segundo año, calificación con efectos penales (ojalá), para los gobernantes que la han errado, por simple y llana incapacidad, o por someter la salvación de la vida, a pérfidos intereses políticos. Me falta el punto de los ganones, económicamente hablando, de la pandemia.

 

 

Estarían, de manera natural, hasta el punto de la saturación, funerarias y crematorios, camposantos privados.

 

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En seguida, estarían las ventas en línea, a distancia; alimentos, ropa, enseres, aparatos domésticos, automóviles, medicamentos, equipo de gimnasio, cursos de superación y auto ayuda, subastas de arte y de muebles y vajillas, licores; y cuanto demanda una población presa entre cuatro paredes (o si acaso, bajo libertad condicional).

 

 

Les seguirían los obituarios, género que cobra, disculpas por la paradoja, vida; hasta el extremo de que, días hay, en que se convierten en la materia principal de los periódicos, su verdadero contenido, por encima de la información y la opinión.

 

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Capítulo aparte, ocupan los agentes y agencias de la industria electrónica de la conciencia, mediante aplicaciones, redes sociales, plataformas, y el streaming que le ha comido el pan a las salas cinematográficas, por fuerza de las circunstancias, clausuradas (debilísima excepción: los auto cinemas).

 

 

Si la vida individual, familiar, laboral, social, difícilmente volverá a ser la misma de antes de 2020, los servicios menos todavía. Los cambios radicales del entretenimiento, la educación, el comercio, la burocracia y etcétera, no tendrán marcha atrás.

 

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Tal y como han cambiado las percepciones de la política, de la gobernanza, del sentido de la ciencia, del significado efectivo (por más que se oculte con estólida propaganda, burla de la inteligencia), de los Partidos Políticos, los grandotes y los chiquitos.

 

 

Gran consuelo, aparejan, por fortuna, las Humanidades, en no pocos lugares bocabajeadas. La prosapia humana, que habíamos desdibujado. La cultura y las artes, hoy por hoy, en nuestro país, castigadas, desdeñadas con arrogancia. La soldadura de lo social. El pensamiento crítico. El Derecho justiciero, no sólo legal. Lo urbano.

 

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La igualdad y la equidad, sí, lo sé, lo sé, que duelen, y vaya si duelen, ahí donde en verdad son parejas.

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