FOTO(y)GRAFÍA

FOTO(y)GRAFÍA

Fernando Curiel

 

Para Antonio y Octavio, que le saben

 

 

Llamada

FOTO, por luz animada; GRAFÍA, por su escritura.

 

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Por demás “laberintosa” ha sido la historia de la fotografía desde su irrupción el antepasado siglo, como tecnología y como retórica. Tecnología de la reproducción. Retórica: lenguaje. Después del fotoshop, y de la selfie, se nos impone un examen omnicomprensivo (panóptico) de su praxis y de su teoría. Qué se ha hecho, qué se ha dicho.

 

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Me anoto con dos contribuciones, modestas, sin hesitación plagadas de deudas. En 1978, publiqué el foto-ensayo, Fotonovela rosa, fotonovela roja, a la que seguirían, ¡asombroso!, tres ediciones más, con capítulos alusivos: “Instantánea de la fotografía”, “Sistema del texto granulado”, etcétera. Y, en 1982, Paseando por Plateros, experimento (sólo en parte logrado) de álbum fotográfico de la rúa, rebautizada en 1914 (si no yerro), Avenida Francisco I. Madero; texto que, a modo de epílogo, recoge: “Algunas anotaciones sobre el eastmanema”.

En mi diario londinense, Qué viva Londres!, me valí, entre otros recursos gráficos, de la fotografía.

Remate de todo lo anterior, mi libro Mal de ojo. Iniciación a la literatura icónica. Primordial es la atención prestada a las especies, fija y en movimiento, de la fotografía.

 

Foto: Octavio Olvera Hernández

 

 

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Suelo acudir al DRAE, máximo digesto de nuestra lengua, para repasar, actualizar, y aún descubrir acepciones autorizadas, relativas a los temas que abordo. No es ésta la excepción. Está, desde luego, FOTOGRAFÍA: “Arte de fijar y reproducir por medio de reacciones químicas, en superficies convenientemente preparadas, las imágenes recogidas en el fondo de una cámara oscura”. Y están, también, FOTOSFERA y FOTOTOXICIDAD, a las que tornaré al cierre.

Foto: Octavio Olvera Hernández

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Para el desarrollo técnico, tecnológico, de la fotografía, remito, con su venia, a “Instantánea de la fotografía”, contenida en la citada FR/FR, pp. 33-35. En cambio, me detengo en “Reflexiones sobre el eastmanema”, también ya citado, pp. 64-65 de PPP. Si a Nicéphore Niepce debemos la invención de la fotografía, a George Eastman debemos su vulgarización al poner a la venta la primera de sus cámaras Kodak.

Foto: Octavio Olvera Hernández

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Punto de partida: “Toda placa propone (y el observador dispone) múltiples niveles de interpretación (y conste que omito los previos niveles de “revelación” consumados en el cuarto oscuro)”/ Nota obligada: hablar hoy por hoy, y desde hace tiempo, de “cuarto oscuro”, resulta tan anticuado como hacerlo de Estudio Fotográfico; espacios ambos, el primero de la alquimia del fotógrafo, y el segundo de sus dotes de director de escena, que han terminado en un basural de la historia.

Primer nivel: superficie literal, material, de la fotografía que se trate. Nivel estático.

Segundo nivel: ojo y reojo, tanto del que fotografía como del que observa. Micrototalidad de la instantánea resultante, en el que se ligan los elementos fotografiados (en un Retrato, el retratado, pero asimismo lo que lo rodea, e incluso lo que nos figuramos siente, piensa). Nivel dinámico

Tercer nivel: desplazamiento, ya no de la mirada (ojo y reojo), sino de la mente, fuera de la placa. Detrás, arriba, abajo, a la izquierda, a la derecha. Nivel metafotográfico y, por qué no, un tanto fantasmal.

 

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Un ejemplo del tercer nivel. Fotografía mural del mural “Sueño de un domingo en la Alameda”, de Diego Rivera. Ya sea instalado en el Hotel del Prado, y milagrosamente indemne a la caída del edificio a causa del terremoto de 1985. Ya sea en su actual recinto. Lo metafotográfico y fantasmal: la Ciudad de México, segundos antes del brutal deslizamiento de tierra (asfalto). A la izquierda: el restaurante El Hórreo, el edificio de Salinas y Rocha, el Hotel Ritz con el anuncio del cabaret Capri, “El Caballito” antes de galopar a la Plaza Tolsá. A la derecha: Pérgolas de la Alameda, Palacio de Bellas Artes, la Torre Latinoamericana, San Juan de Letrán…

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¿Eso es todo? Me temo que no. Quedaría el nivel de la inscripción definitiva de la placa fotográfica en el tiempo, su condición de referente, fuente documental. De la naturaleza (paisaje), de la urbe (crónica), del ser humano (biografía).

 

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Click final. Vivimos rodeados de imágenes (autogeneradas o impuestas), en una especie de  FOTOSFERA. Y no estamos exentos, por ende, de la FOTOTOXICIDAD.

He dicho.

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