AL POETA DESCONOCIDO

Hace ya muchas letras

ANA ELENA DÍAZ ALEJO

 

 

AL POETA DESCONOCIDO

21 de marzo. Día mundial de la poesía

¿Se ha preguntado usted por qué el 21 de marzo recibe el nombre de Día Mundial de la Poesía, y no del poeta? Yo no lo sé, pero me parece incongruente con la norma establecida: Decimos día de la madre, no de la maternidad; de la mujer, no de lo femenino. Desde luego estoy segura de encontrar por ahí algunas excepciones. Hoy reclamo la personalización de la voz poética, la del orfebre en cuyo estro encuentra sentido el Universo y nos lo hace llegar, si es necesario, con el alma ensangrentada.

Me entristecen las conmemoraciones de nacimientos y muertes ilustres y no ilustres. Muy merecidas, sí señor, pero preferir a unos es preterir a otros y eso no suena bien. Quien ha dejado su impronta al participar en el beneficio social merece un justo reconocimiento, quizá no siempre espectacular. No todos los actos ni las obras mayúsculas llegan a la luz pública. Hay decisiones generosas, acciones purificadoras, y tal vez sus edjecutantes han tenido en su favor ciertos genes, un especial carácter, una oportunidad específica, un deber irrefutable. Hay soldados cuyo sacrificio llegó a su culmen cuando un instante se los exigió y vivieron el momento preciso e ineluctable de ofrendarse.

Foto: Octavio Olvera Hernández. Casa de Pablo Neruda en Isla negra 

Los poetas, cuyo vehículo de expresión es el lenguaje en todas sus posibilidades, han recibido el don maravilloso de transmitir sus hallazgos, pero no siempre serán leídos por el lector ideal o comprendidos por el receptor perfecto. La poesía, particularmente la escrita, es un producto no comercial cuya presencia no está incluida ni en los bienes llamados comunes, ni en los de primera necesidad. Para lograr el binomio poeta-lector es necesario un amoroso cuidado: una fuerte escala iniciada en las primeras letras y culminada disciplinadamente por un buen sistema político.

Si llamamos poeta al poseedor de las palabras anunciadoras de sus encuentros, y ellas iluminan lo no visto o lo no sabido, reconoceremos el don mágico de dar luz a los objetos, a las ideas, a las interrelaciones y a todo lo obtuso, nebuloso, oscuro que nos ronda.

Foto: Octavio Olvera Hernández. Casa de Pablo Neruda en Isla negra

El lenguaje del poeta no es directo ni convencional: nos entrega referentes hacia la mejor intelección de eso que interrumpe nuestro camino. El poeta no dispone de los medios usuales para la comunicación mayoritaria: no es ésa su función, pero sí puede acercarse a las masas mediante el roce de esos hilos unificadores, siempre invisibles: esas liaisons incorpóreas que nos hacen uno con el Tiempo.

Algunos poetas sólo serán escuchados por los beneficiados con una piel tan sensible que podría ser traspasada por una respiración o por quienes, en perenne alerta intelectual, puedan penetrar sus líneas e ir más allá de la letra escrita y asuman, lúcidamente, el reino de la metáfora. Otros no lograrán publicar o lo harán brevemente en un diario de su localidad y su ámbito de envío será muy reducido, ¿acaso esos poetas no deben ser reconocido como poetas? Y cuando su voz sólo sea un eco en el tiempo, ¿no debemos recordarlos?

Foto: Octavio Olvera Hernández. Casa de Pablo Neruda en Isla negra

¿Cuántos versos han perecido en la oscuridad de un desgarrado cuaderno acurrucado en el bolsillo de un artista cuya vida ha transcurrido en oficios desmañados? ¿Cuántas voces en busca de caminos distintos han tocado inútilmente a las puertas de un taller de escritura? ¿Cuántas plumas de arena, de canto y de sangre han sido ofendidas y nulificadas por la sordera de instructores no profesionales o malintencionados? Y sólo por estos malhadados percances, ¿esos poetas no merecen el nombre de poetas?

El poeta no sólo da forma a sus agonías, reúne sus textos y los publica. Hay poetas cuya obra no ha aparecido en letra impresa, pero día con día descubren momentos, realidades, sensaciones… y, frente a la Vida, se descubren a sí mismos… y tal vez… un día… un día… nos revelan a nuestra ciudad o nos enseñan a comprender el mundo.

Foto: Octavio Olvera Hernández. Casa de Pablo Neruda en Isla negra 

Rindamos homenaje a Cervantes, a Shakespeare, a Hugo; a Neruda, a Vallejo; a Machado, a García Lorca, a León Felipe; a López Velarde, a Gorostiza, a Paz y a tantos cuyos ritmos poderosos han llegado hasta nuestros días. Pero también rindamos homenaje al eco anónimo del humilde descubridor de las majestuosas metáforas del Universo, del luminoso batihoja que ha grabado en el diamante de su pensamiento las imágenes más bellas de su fantasía, ese revuelo entrañable siempre encaminado hacia las alturas. ¡Celebremos al Poeta! ¡Celebrémoslo! ¡Celebrémoslo!

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