¿Cuáles prioridades?

¿Cuáles prioridades?

Humberto Muñoz García[1]

 

1.Vacunación. En otro texto, publicado aquí mismo, dije que el ejercicio para vacunar a la población iba a ser importante para legitimar o deslegitimar al gobierno. En Morelos, por ejemplo, ir a recibir la vacuna pudo haber sido un ejercicio de educación cívica. Y lo que mostró fue la ineptitud de organización y conducción del gobierno estatal.

Relato una parte de mi propia experiencia. Salimos de Cuernavaca, rumbo a un municipio de Morelos, para que nos vacunaran a mi esposa y a mí. Nos formamos. Cuando íbamos llegando al pabellón, avisaron que las vacunas se habían terminado. En la propia Cuernavaca, tuvimos tres experiencias más, exactamente iguales, en lugares distintos. En una ocasión, la hilera estaba muy grande y avisaron que había que registrarse para otro día; se hicieron bolas y no se pudo.

A la mañana siguiente, fuimos al Municipio donde está la calera y, conseguimos que nos vacunaran. Largas filas de ancianos (75 y más años de edad), agotados por el sol, con sombreros, gorras, sillas de ruedas, andaderas, muletas y bastones. En la hilera alguien me dijo: “¿qué esperan de este gobierno estatal? Quienes lo forman no saben y no les interesa gobernar”.

¡Qué diferencia! Acompañé a un amigo a que lo vacunaran en la sede que se instaló en la UNAM, en el Centro de Exposiciones y Congresos. Tiempo, forma, contenido y trato magníficos.

2. Desigualdad. Observé, en Morelos y en CDMX, que la gran mayoría de quienes hacían fila para vacunarse eran personas que probablemente no tienen suficientes recursos económicos. Interpreté que sus caras exhibían disgusto. Y cómo no. Además de Oxfam, Esquivel y Cortés, el propio Secretario de Hacienda reconoció que México es uno de los países más desiguales en el mundo, donde el 1 por ciento de los hogares (INEGI) se queda con el 60 por ciento de la riqueza. Es un absurdo. Porque esta terrible diferencia se refleja en la capacidad de compra de alimentos y medicinas, entre las mayorías.

3. Crecimiento. Entre los economistas que he leído en la prensa, nacional y extranjera, se supone que este año no le irá bien a México, en términos de crecimiento, aunque no le irá tan mal como se pensaba. La recuperación de la economía probablemente se empiece a sentir en el 2022. Sería de esperar que estimule la movilidad social, que los egresados universitarios encuentren un mercado laboral que fortalezca el aumento de las clases medias. Los pobres que reciben dinero de los programas oficiales, cómo están, no sacarán adelante al país, y menos sí priva el encono social y la violencia.

4. Instituciones. También, he insistido en que la transformación institucional implicará una reorganización de la estructura y funciones universitarias. Que las universidades, como la UNAM, el IPN y la UAM, requieren comenzar a discutir sus posibles cambios, para auxiliar a la recuperación económica y para prepararnos a entrar en una economía globalizada y digitalizada. Lo peor sería que las instituciones que construyen futuro no dispongan, en los próximos años, de un proyecto viable para conducir su cambio.

5. Docencia. En lo personal considero, con base en la experiencia tenida en los últimos meses, que educar por zoom tiene críticas que no pueden eludirse. Ni los profesores, ni los estudiantes, han quedado satisfechos con la educación remota. Tal vez, la educación a distancia sea excelente para quiénes no pueden asistir a clases presenciales, pero requieren educarse o especializarse.

Los jóvenes estudiantes prefieren ir a la Facultad por razones académicas y sociales. Habrá que preguntar qué opinan quienes se dedican a estudiar a los jóvenes universitarios, y, también, a los pedagogos. Y, desde luego, hay que investigar más a fondo por qué no les gustó, qué estudiantes tuvieron que trabajar y se quedaron sin poder seguir su carrera y qué va a significar la educación remota en términos del empleo magisterial.

6. Ciencia. La pandemia afectó mucho a la investigación y a los investigadores. Hay proyectos que se pararon porque no les llegaron fondos, otros que no pudieron hacerse por el encierro, otros, considerados del ancient regime, fueron cancelados. ¿Y las humanidades?

En breve, la política de la ciencia sigue sin rumbo. El maltrato a los investigadores está a flor de piel. En la burocracia no se dan cuenta de que México no tendrá viabilidad sin buenos académicos y sin infraestructura de ciencia propia. Lo saben y provocan desinstitucionalización. Una pena. Los investigadores no la estamos pasando bien. No hay una buena aproximación o diálogo con nosotros. Hay soberbia. Nos avisaron que teníamos que “acreditarnos” el mismo día en que se terminaba el plazo para entregar documentos e información. Sin miramientos.

Fin. Construir un sistema de salud que sirva a todos, alimentos, buenas universidades de investigación, acabar con las desigualdades sociales y espaciales, la discriminación, eliminar la inseguridad y darle aliento a la cultura política democrática. ¿Hay prioridades más importantes?

 

[1] UNAM. Programa Universitarios de Estudios Sobre la Educación Superior, IIS. recillas@unam.mx

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