HORA ÍNTIMA DE LA VERDAD

HORA ÍNTIMA DE LA VERDAD

Eulogia Crespo

 

Puesto que el Ejecutivo Federal, con su mayoría legislativa de comparsa, se entrometió en el Poder Judicial, ampliándole dos años su período al Presidente de la Corte (y por el camino a los miembros de la Judicatura), correspondía al destinatario del “regalazo”, en íntima valiente resolución, rechazarlo. Pero no.

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Digamos, tomó, aunque con precaución, el fruto envenenado. En populares palabras, se hizo que le hablaba la virgen. Aclaró que la malhadada, pero hija del cálculo, iniciativa del artículo transitorio no era suya ni del poder que representa. ¿Y?

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La razón política primó sobre la oportunidad dorada de estar a la altura de un pasado de jurista de avanzada. En vez de un categórico NO, la emisión de un texto circunstancial, que allana la ruta en una pendiente que ya se pronuncia desastrosa. Deja al cónclave que a él mismo corresponde presidir, la decisión final.

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Ya con su respuesta a la exótica (por decir lo menos) consulta, en la que su promotor pide el parecer público, sobre si se perseguiría a ex mandatarios presumiblemente delincuentes, lo que ya lo indica (prescribe, exige) la ley, anticipando que su personal voto sería negativo, había exhibido una ambigüedad, que se tachó de cantinflesca, y que ahora se confirma.

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Cierra los ojos el ministro Zaldívar ante la hora íntima de elegir su propio pasado, independientemente de lo que le reserve el futuro (en principio, una sobrada jubilación, que de cualquier forma llegaría, pero, sobre todo, haber opuesto el grano a la paja).

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¿Qué vendrá después? Malos presagios. Que la mismísima Suprema Corte, sustancie la intromisión manifiesta del Ejecutivo en connivencia con el Legislativo. Una vida pública para constitucional. O la inconstitucionalidad: política de Estado. Puerta abierta al abismo que ya no se cerrará.

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La pandemia que nos faltaba.

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Adusto como se ve, el obsequiado podrá mascullar la divisa: “¡Al diablo sus instituciones!”

 

 

 

 

 

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