¡DÍA DEL NIÑO!

Hace ya muchas letras

ANA ELENA DÍAZ ALEJO

¡DÍA DEL NIÑO!

 

El 30 de abril festejamos el ¡Día del Niño! Forma parte del calendario nacional y es nuestra mejor inversión: fortificar los años parvos, indemnes, vulnerables y propicios al olvido: excelente momento para enriquecer la sólida herencia cultural garante del paso seguro y digno de nuestra Patria.

Comprendemos y admiramos las metas que, en todos los niveles, se han impuesto nuestras autoridades: programas perfectamente organizados para ofrecer a la infancia los instrumentos primordiales en la construcción del México fuerte que todos deseamos. Esto explica el esfuerzo constante de las secretarías de Educación Pública y de Salud como vías especialmente propicias para hacer llegar a los educandos los envíos precisos para su formación:

A la Secretaría de Educación Pública ha correspondido asegurarse de la calidad magisterial del personal docente a cargo de la instrucción de los niños de México, así como de la elaboración de los óptimos planes de estudio integrantes del currículo anual de la enseñanza obligatoria.

«¡La primavera llegó! de Enrique «El Gordito» Díaz. Tomada de Monroy Nasr, Rebeca, Historias para ver: Enrique Díaz, Fotorreportero, México, UNAM-IIEs-INAH, 2003, p. 105.

La Secretaría de Salud continuará vigorizando sus proyectos para garantizar la fortaleza y la energía de los hombres y mujeres del mañana: jornadas hospitalarias de educación en los aspectos fundamentales: higiene, nutrición, condición física. Todo ello, como siempre, aplicado en el desplazamiento de brigadas médicas para el cuidado, vigilancia y revisión periódica de los carnets de salud.

Por este interés básico, el Día del Niño es festejado con las habituales galas, a sabiendas de la permanente preocupación de nuestro gobierno para cumplir muy especialmente con los deberes relativos a las áreas de Salud, Alimentación e Instrucción pública de nuestros niños y de nuestros jóvenes. Así lo escuchamos en cada discurso de nuestros líderes políticos, desde municipales hasta federales y nos enorgullece saber que el Futuro ya está frente a nosotros pero tenemos con qué enfrentarlo.

S/T, Winfield Scott, ca. 1905. Tomada de Rodríguez Hernández, Gina, Niños trabajadores mexicanos, 1865-1925, México, INAH-UNICEF, 1996, p. 65.

Los festejos dirán a los niños cuánto son amados, pero un día sabrán qué tanto lo fueron verdaderamente por su país, consciente no sólo de la pobreza material, sino educacional y cultural padecida en regímenes pasados. Lo descubrirán al analizar la particular atención a las zonas depauperadas: salud, nutrición, instrumentos didácticos, transportes hacia las zonas escolares, ropa adecuada para los distintos climas y, naturalmente, edificaciones cómodas, sanas, provistas de los mejores recursos tecnológicos, de esos que enorgullecen a la administración pública. Ésta es la riquísima ofrenda del México de hoy a sus hijos pequeños: primer compromiso para su Mañana.

La lucha imparable contra los apocalípticos enemigos del hombre: ignorancia, pobreza, enfermedad, tendrá el apoyo firme y perseverante a la población infantil del País como el legítimo legado que la Nación entrega a los más jóvenes de sus hijos para su futuro. ¡Feliz Día del Niño!

 

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