JAMES DEAN

JAMES DEAN

Fernando Curiel

Lo cuento como me lo contaron

I

“Por nombre James Byron Dean, y nacido en Marion, Indiana, el 8 de febrero de 1931, llegué a reconocerme en él de tal modo, que vestía como James Byron, me movía como James, veía como James Dean; mutación de un provinciano nacido en 1942, y aquejado por ese mal de adolescencia del que sólo se sabe que duele, mientras achica o desproporciona la realidad circundante. Lo que más trabajo me costó, fue lograr su mirada, entre estrábica y angustiada, nostálgica, luctuosa, huérfana. De cada proyección de las sólo tres películas que protagonizara, Al oriente del Edén y Rebelde sin causa, ambas de 1955, y Gigante, de 1956; vistas una y otra y ora vez en los mal adaptados jacalones de mi pueblo; salía yo, mirando exactamente como miraba él, del todo ajeno a lo que me rodeaba, una vida sin relieves, la misma antes de que yo naciera, la misma para siempre jamás. ¿Qué maldita sea veía James Dean, qué maldita sea veía yo? Leía cuanto de él se escribía en papeluchos chismográficos a los que me suscribía sin parar mientes, hasta aquella mañana de su trágica muerte en el cruce de las carreteras 41 y 56, en Cholame, California. Si existen los nahuales, él fue mi nahual. Si sacamos cuentas JD tenía 24 años al fallecer.”

 

II

De esta manera abre el correo, que firmado por la inicial “N”, aterrizó en el mío. Como lo he vuelto costumbre, ni siquiera me tomé el trabajo de comprobar si las señas del remitente habían sido o no borradas. Como la historia me cuadró, decidí “subirla” al blog.

 

III

“Mentiría con todos los dientes (prosigue) si no admitiera que memoricé cada detalle alrededor del brutal choque, y con el paso de los años, mientras la leyenda Dean subía de color, de las especulaciones, unas ociosas, otras, fruto de sincera curiosidad periodística, y no pocas, puro morbo, que fueron levantado su vertiginoso paso por la vida y la pantalla, y el mito por supuesto. El traslado de la familia a Santa Mónica; la muerte de la madre cuando él contaba apenas nueve años, lo que podría explicar su permanente orfandad; el distanciamiento con su padre, quien lo repudia enviándolo a vivir con unos parientes granjeros de Indiana; su reaparición en California donde inicia fugaces estudios jurídicos y definitivos de actuación, consiguiendo pequeños papeles en la televisión; su definitivo salto a Nueva York para inscribirse en el Actors Studio bajo el mando de Lee Strasberg; los actores y actrices con quienes trabajara, James Whitmore, Sal Mineo, Rock Hudson, Pier Angeli, Natalie Wood,  Elizabeth Taylor; los directores que lo dirigieron, Elia Kazan, Nicholas Ray, George Stevens; sus personajes indelebles, Carl Trask en Al este del edén, Jim Stark en Rebelde sin Causa y Jett Rink en Gigante; sus amoríos con Pier Angeli y supuestamente con Marlon Brando, porque conocidos suyos lo reputaron bisexual o de plano gay; la ruptura con Angeli, que lo planta en medio de una lluvia torrencial a las afueras del templo en el que la amada arrebatada contraía matrimonio con Vic Damond, el rugir de su motocicleta acallando el de los rayos y el de su corazón roto en pedazos. A lo que de plano no doy crédito es a su supuesto ligue ¡con Walt Disney! Y, para no hacer el cuento largo, también memoricé los múltiples incidentes que precedieron la fatal embestida…”

IV

Finaliza el remitente: “¿Qué incidentes? Impedido por contrato de participar en carreras de ruta, pasión que empezó a devorarlo, apenas recibió su paga por Al oriente del edén, mientras filmaba la que resultó su última película, nomás terminó el rodaje, montó en su Porsche 500 Spyder, color plata, para acompañado por su mecánico Rolf Wuetherich, participar en una justa en Salinas, California. Puesto en punto el auto, en vez de transportarlo en un remolque, decidió conducirlo. Un policía lo detuvo y multó por conducir a exceso de velocidad, más de cien por hora donde sólo se permitían 88, y se enfiló a la encrucijada que no sería tal sino un pozo sin fondo, de la Highway 46 y la Highway 41. Punto en que el destino se presenta bajo el disfraz de un Ford Tudor conducido por un estudiante. Disculpas por las onomatopeyas, pero no encuentro nada más exacto. ¡¡¡CHIIIRRRRRR!!! ¡¡¡PRRROOOOOOOOOOOOK!!! ¡¡¡CRASHHHHHH!!! A Dean se le rompe el cuello, y sufre graves heridas internas. El mecánico que lo acompañaba y el conductor del Ford Tudor, la libran. Este de 2021, el actor cumpliría 90 años, a lo mejor desde mucho tiempo atrás su mirada vuelta anodina. Como la mía, cumplidos ya los 78.”

Y tantán.

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