Crono sapiens

Crono sapiens

Por Héctor Sapiña

 

Hace algunos años conversaba con una profesora y una colega de Letras sobre el problema del valor estético en las producciones de masas. Así suena muy interesante, pero la verdad es que fue una espontánea terapia de gustos culposos en una taquería, tras una intensa jornada académica. Como todas estas pláticas, el tema surgió a propósito de una canción que sonaba en el fondo, en este caso fue “Antología” de Shakira. Admito ahora, como admití entonces, que me la sé de memoria (de adolescente uno no controla sus gustos). Mi confesión rompió el hielo, pero aún así causó escándalo, ¡la letra de la canción es cursi y denotada como ella sola! En general, estábamos de acuerdo en que este tipo de música no gusta por la calidad de la lírica (pese lo mucho que queramos defender a Bob Dylan, que, además, se desprende un poco de este grupo). Entonces me animé a hacer una apología de una canción popera titulada “How to Build a Time Machine” de Darren Hayes (sí, el vocalista de Savage Garden, ese grupo meloso de los noventa).

Intentaré reproducir mi elogio: “es bien chida porque la voz lírica es también un narrador, empieza diciendo que ‘si ha entendido correctamente, la velocidad es igual a la distancia recorrida divida entre el tiempo’ (o sea, la fórmula de la relatividad de Einstein). Y entonces cuenta en presente que se está robando la máquina del tiempo de un profesor para viajar a su propio pasado. Y llega un momento en el que se ve a sí mismo de joven, en ese momento el ritmo de la canción cambia drásticamente, se pone toda lenta e introduce unos teclados electrónicos bien locos típicos del cine de ciencia ficción de los años ochenta…”. Me detuve porque no paraban de reír. Y me percaté de lo ridículo que podría sonar mi supuesta excepción a la regla de la lírica superficial.

 

Corte. 8 años después.

Doy con una revista publicada en 1964 por René Rebetez y Alejandro Jodorowsky titulada Crononauta. En ella reúnen a un grupo de escritores y artistas de renombre para hacer ciencia ficción: Topor, Arrabal, Monsiváis, Felguérez, Cuevas, Bessonart, Aridjis, Glantz, entre otros. El diseño es vanguardista, los cuentos van de lo clásico a lo alucinante, recuperan textos medio perdidos de Alfonso Reyes y de Marcel Duchamp, recontextualizan pasajes de la Biblia, redireccionan los lugares comunes de la Science Fiction bajo la mirada latinoamericana, pánica y surrealista. Recordando mi elocuencia de aquella noche taquera, me pregunto: ¿cuál es la diferencia entre el viaje en el tiempo popero de la canción de Darren Hayes y una revista latinoamericana de ciencia ficción al estilo pánico?

Ciertamente la producción colectiva de Crononauta es mucho más difícil de digerir que la película Volver al futuro. La apuesta crononáutica de los jodorowskys recae en hacer del encuentro violento entre los lenguajes escrito y visual la máquina del tiempo: con la misma fuerza que encontraríamos en la emblemática manierista, logra un ejercicio de la interpretación que hace rozar a lo racional con lo místico, a lo inteligible con lo corporal. Ejemplifiquemos con la portada del primer volumen. Hago un registro de las preguntas que guían mi lectura:

¿Qué estoy viendo? ¿A qué debo dirigir mi atención? ¿Qué elemento organiza la imagen? ¿La mujer o el título? ¿El título o la mujer? ¿Qué elemento de la mujer: su rostro o sus senos? ¿Qué se postra sobre su seno izquierdo? ¿Un animal? ¿Los huesos de un reptil? ¿Son fósiles? ¿Los otros elementos de la imagen son osamentas? No todos. ¿Quién es ése a la derecha? Me recuerda a Zapata. ¿Es Zapata? ¿Es la representación de un mexicano, de lo mexicano? Otra vez miro a la mujer, ella debe ser el núcleo de este orden. ¿Hay un orden? ¿Por qué es difícil saberlo? ¿Hay perspectiva? ¿Estoy viendo una “escena” desde arriba? ¿Es un área de excavación? Aquí la idea del pasado remoto, primero el inmediato con el posible Zapata, ahora el arcaico, el tiempo inaccesible. ¿Crononauta? El que viaja en el tiempo. ¿Qué clase de viaje en el tiempo es estático como la imagen? ¿No se supone que el viaje en el tiempo se da a velocidades lucíferas? (¿Se puede utilizar el adjetivo “lucífero” de ese modo?) ¿Crononauta? Lo que viaja en el tiempo ¿Cómo viajar en el tiempo mirando? ¿Hay aquí una reminiscencia agustiniana o estoy sobreinterpretando? La imagen me hace hablar hacia mi interior y descubrir una voz sin escritura en el pasado. Para Agustín la voz es Dios, ¿qué es la voz aquí? ¿Por qué los rombos? ¿Por qué figuras geométricas básicas en medio de la complejidad de la geometría biológica? El rombo es artificio elaborado por la facultad de abstracción del hombre… no, de esta mujer que veo. ¿Por qué una mujer reptiliana y un hombre con bigote? Hay más de un pasado, la identidad mexicana (en el posible Zapata) es una ramificación de una identidad madre entre los humanos. A la izquierda la osamenta de un pez y lo que parece ser un dinosaurio. ¿Hay en la imagen una conjunción de los tiempos? ¿Esa es la clave? La escritura y el pensamiento discurren, pero la imagen no, la imagen es la confluencia de los tiempos. ¿Hay aquí una idea del eterno retorno? La escritura me hace dar pasos, avanzo con la lectura, pero la imagen siempre me hace retroceder al punto de origen. ¿Qué estoy viendo?

 

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