REGADA

REGADA

(Teatro pandémico)

Eulogia Crespo

 

No nos medimos Las Revoltosas con la metida de pata de AMLO al recibir a la Vice presidenta de Estados Unidos a la puerta del Palacio Nacional; a no ser, convenimos, que se tratara de un ejemplo más de esa vena desdeñosa, despreciativa, que se le va untando como segunda piel.

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En la más reciente comida, ahora en La Taberna del León, nos desternillamos de risa jugando con distintas posibilidades.

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Primera, que al llamarla Presidente, la Vice por poco jira la cabeza al descubrir que a la cita, tan cacareada, estaba invitado alguien más. ¿Maduro, el de Venezuela, o bien Ortega el de Nicaragua, ambos tiranuelos? A lo mejor también le pasaron por la azorada mente los nombres de los mandatarios de Guatemala, con el que acaba de charlar, o el de Argentina (quien por cierto no tardaría en cometer otra memorable regada).

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¿Así quesque sentenció Octavio Paz que mientras los mexicanos procedemos de la indiada, y los brasileños de la salvaje selva, lo argentinos de los barcos procedentes de Europa? ¡Qué ganas de encender el cautín racial!  Pero no me distraigo.

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Segunda posibilidad de lo ocurrido a la puerta de Palacio Nacional. Pase, a lo mejor pensó la Vice, lo de Presidente, pero ¿por qué el cambio de género, franca descortesía de quien presume un ejército de mujeres en su gabinete? ¿Incontenible paso el falso machista?

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Tercera, y el colmo, no sólo llamarla Presidente, en vez de Presidenta, sino ya entrado en gastos, cambiarle el nombre, ¡Kabala en lugar del Kamala, Kamala Harris! Y tamaño dislate sí que dolió.

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De suerte tal que la tan mentada reunión no fue entre el Presidente mexicano y la Vice presidenta Kamala Harris, sino entre AMLO y el Presidente Kabala.

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Y de poco valió que AMLO intentará quitarle hierro al tropiezo reduciéndolo a un localismo que Las Revoltosas juzgamos del todo intraducible al idioma inglés.

 

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