JUAN A. MATEOS

Hace ya muchas letras

ANA ELENA DÍAZ ALEJO

JUAN A. MATEOS

 

Antes de concluir este junio histórico, permítame recordar a uno de los novelistas fundamentales de nuestro siglo XIX: Juan A[ntonio]. Mateos, a quien su principal estudiosa, Clementina Díaz y de Ovando, califica de “liberal hasta los tuétanos”. Mateos, como narrador, es el cronista de los trágicos sucesos del llamado Segundo Imperio cuya culminación es el fusilamiento de Maximiliano el 19 de junio de 1867 en el Cerro de las Campanas. La sociedad mexicana recibe poca o ninguna información de los acontecimientos del momento. El historiador Luis González dice:

 

Al amanecer el 21 de junio, Porfirio Díaz hizo su entrada triunfal al frente de la primera división                   del ejército. 25,000 hombres mal trajeados y peor comidos, nueve mil a caballo y los demás a                     pie, desfilaron al son del repique de las campanas y la tronasca de los cohetes. No era la                           primera vez que la capital recibía con júbilo un ejército triunfante. Eso lo había hecho muchas                     veces. La capital era experta en recepciones suntuosas para los victoriosos. La enloquecían de                 entusiasmo los que ganaban.*

 

Casi un mes más tarde, el 15 de julio, Benito Juárez toma posesión del gobierno e inicia de inmediato la Restauración de la República.

La rapidez de los acontecimientos no da margen a ningún comentario; la sociedad vive sorpresa tras sorpresa. En la atmósfera flota una enorme avidez de información: curiosidad, miedo, admiración, esperanza. Las explicaciones oficiales son difíciles. Quienes no han participado en la política, pero son lectores acostumbrados a recibir las noticias de los periódicos, verdaderos cronistas del atribulado y batallador siglo XIX, esperan… esperan…

Juan A. Mateos, el novelista “liberal hasta los tuétanos”, el periodista de oficio, el orador discípulo de Ignacio Ramírez, el poeta, el historiador, el dramaturgo, el abogado, el actor y testigo de la causa republicana, publica en El Siglo Diez y Nueve del 3 de enero de 1868 la primera entrega de El Cerro de las Campanas (Memorias de un guerrillero), con el ofrecimiento de un capítulo semanario de 32 páginas (el precio de cada uno es de un real, y uno y medio fuera de la Ciudad de México). El periódico, seguro del buen éxito de la novela, realiza un excepcional tiraje de mil ejemplares: éste se agota antes de llegar a la segunda semana, y es necesario publicar una segunda edición. La novela concluye el 8 de julio de 1868. La magnífica recepción de la sociedad lectora es avalada por el propio Maestro Ignacio Manuel Altamirano, quien la considera como ejemplo del deber de informar sobre temas nacionales en beneficio del conocimiento de los hechos padecidos por nuestra Patria, gran premisa del Maestro en cuyas manos es encomendada la restauración cultural del país.

Apenas concluye El Cerro de las Campanas –informa la doctora Díaz y de Ovando–, cuando el 15 de julio de 1868 El Monitor Republicano presenta la siguiente novela de Mateos, El Sol de Mayo (Memorias de la Intervención) en entregas de 32 páginas y al mismo precio de la anterior. Concluye en enero de 1869, año importante para la cultura patria: Altamirano funda El Renacimiento, revista donde la intelectualidad del país, convocada por el Maestro, colabora hombro con hombro: distinguidos liberales y distinguidos conservadores participan con una única meta: la cultura nacional.

Como sabemos, la novela histórica exige de una estructura especial: la realidad histórica, como eje inalterable, debe sostener una ficción legendosa entretejida en la cronología propuesta. Se trata de lograr una anécdota amena como vehículo inmejorable para hacer llegar al público la información de los eventos no siempre registrados por la Historia. En la línea ficcional de sus novelas, Mateos aprovecha toda circunstancia para pintar un buen retrato de la sociedad mexicana, de las ciudades y de las figuras históricas que habitan sus páginas, constantes reivindicadoras de un pueblo calumniado por la Europa del momento.

En ese junio de 1867 se inicia la República Restaurada, y con ella la urgente conclusión de 57 años de lucha armada. Se abren las puertas del Colegio de San Ildefonso. Nace la Escuela Nacional Preparatoria. El Positivismo inicia su labor educativa con el doctor Gabino Barreda a la cabeza. México da sus pasos iniciales hacia la Modernidad. ¡Junio de 1867!

Juan A. Mateos nació en la Ciudad de México el 24 de junio de 1831. Murió en esta misma ciudad el 29 de diciembre de 1913.

 

 

__________

* Luis González, “El liberalismo triunfante”, en Historia general de México. México, El Colegio de México. Centro de Estudios Históricos, 2000. Quinta reimpr. 2004. 1103 pp. pp.633-705.

 

Deja un comentario