¿A QUÉ SOLEDAD PERTENECE USTED?

Hace ya muchas letras

ANA ELENA DÍAZ ALEJO

 

¿A QUÉ SOLEDAD PERTENECE USTED?

Desde hace ya largo tiempo observo cierto recelo al nombrar una palabra para mí nada ingrata: SOLEDAD. Pero aclaremos, esta voz no tiene nada que ver con el aislamiento ni con la incomunicación ni con la privación de la libertad. Me quedo con la primera acepción que nos ofrece la RAE: “Carencia voluntaria o involuntaria de compañía”. Desde luego, caben algunos matices.

Pintura de de José María Velasco, «Cardón».

Lo sé muy bien, la SOLEDAD no tiene demasiados simpatizantes y, no sólo eso, es combatida por una peligrosa muchedumbre lectora de una infinita bibliografía de “caldo de pollo espiritual”. Me extraña grandemente esta actitud: ella es nuestra más sincera amiga y, seamos justos, es también muy añorada en innumerables casos. ¿No acaso hemos nacido solos y nadie nos acompañará en el Viaje Definitivo? Las grandes decisiones las hemos tomado a solas: el solicitar consejo tiene resultados no siempre saludables, quizá –recordémoslo– no nos hemos confesado del todo y así nadie podría precisar nuestra realidad.

Hablemos sinceramente, en ese mismo tono aplicado en los momentos cruciales cuando descendemos hasta las simas en espera de la verdad: ¿no hemos gozado ocasiones maravillosas en nuestra propia compañía?, ¿o acaso no debemos conversar de cuando en cuando con nosotros mismos, y en esas ocasiones toda intromisión es molesta? Admitamos la felicidad cuando, yendo solitos hacia cualquier parte, hemos echado a volar la imaginación y… hasta el tiempo nos ha parecido injustamente breve.

Creo en la SOLEDAD como en un ser confiable, si bien no lo solicito de una manera permanente, así como me es grata la presencia de otros, pero no para padecerlos veinticuatro horas continuas. Cierto, hay quienes necesitan más de ciertas cercanías y exigen el apoyo constante de amigos o de parientes: sin ellos no entienden la vida y hasta pueden sufrir temores malhadados. ¿No será esa actitud un tanto infantil o patológica?

Vivir solo es una manera de estar en el mundo, si bien a veces habremos de participar de él: vida social, laboral, política, cultural. Los ahítos de la sociedad huyen por caminos solitarios y no desean ser mirados por nadie; los amantes de la meditación viven en el arrobo ante el paisaje para vitalizar su espíritu y colmarse de energía; los copados por la domesticidad recuperan el hogar cuando la familia se ha ido de vacaciones; los amantes del Universo viven sus mejores horas en la privacidad de su amado sillón de lectura. Y hay quienes la precisan para trabajar, para escribir, para componer, para proyectar… para crear.

Pero dígame, caro amigo, ¿no se ha embelesado en esas deliciosas caminatas matutinas cuando la ciudad se nos ofrece enterita, sin automóviles desbocados, sin personajes corriendo en pos de la oficina? ¿No le parecen magníficas? Ahora que, ya en ciertos extremos, reconozcamos: hay auténticos anacoretas capaces de montarse en un obelisco para no contaminarse de la estulticia humana: pero éstas son situaciones in extremis, ¿no le parece?

Pintura de de José María Velasco, «Valle de México».

Frente a “los demás”, sólo dejamos ver algo de nosotros. En el fondo, quizá muy en el fondo, somos unos cenobitas, si bien un poco tolerantes para no ser calificados como miserables antisociales. Claro está, los extremos existen: hay especímenes que gustan de imponer a todos su autoritaria imagen desde los primeros parpadeos de la “Dama de rosados dedos” hasta su regreso al Reino de las Sombras. Lo sabemos bien: los miembros de ese club pasan a la categoría de encimosos, grupo intolerable cuya existencia ni usted ni yo deseamos.

¿Qué podemos realizar solos? La soledad es la generadora de las mejores ideas, es la protectora del espacio más íntimo, es la facilitadora del camino hacia la realidad más oculta. Amémosla con agradecimiento por los bienes obsequiados. Somos seres solitarios y, a veces, requerimos de “los otros”. ¿O usted prefiere pensar que somos seres gregarios que, a veces, extrañamos la soledad? ¿Usted qué cree? ¿Está seguro?…

 

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