Seaspiracy, tenemos un compromiso con la verdad.

Este es un llamado para todas las generaciones, la evidencia es tan irrefutable como la superficialidad y templanza que hemos vivido los últimos cien años. Aún recordamos las protestas y el poder de la gente aunque gracias a la plandemia se ha “logrado” un fenómeno quizá peor, la nostalgia… “Cómo quisiera que todo volviera a la normalidad”… ¿Normalidad? Creo que la “normalidad” depende de la situación socioeconómica y es algo totalmente inventado por el consumismo y la vanalidad ya que, finalmente seguimos siendo libres de costear nuestro capricho por encima de todo y de todos (en total acto suicida).

Ustedes disculparan pero necesito abordar temas un poco más amplios para llegar platicarles sobre el documental imperdible titulado Seaspiracy., pensando universalmente como realmente podríamos salvar a la humanidad y al planeta sin más esfuerzo que aceptar la verdad y estar abiertos a ella.

Temas como el fast fashion, la industria petrolera y la ganadera deben ser acatados como algo completamente corrupto, insalubre, no sustentable y violento.

Para que se den una idea, fast fashion quiere decir “ropa rápida” ejemplos como Zara, Forever 21, Bershka, Old Navy y ese tipo de “moda” llevan en sus corrientes costuras el trabajo de menores de edad que trabajan en algo que solo podría llamarse esclavitud… Ademas del uso de material prima sumamente contaminante y corriente que, libera en el agua cada vez que lavamos llamado “micro plástico” que finalmente llega al mar, se lo comen los peces y al comer esos mismos peces ahora se aloja en nuestro cuerpo.

La industria petrolera se encarga de abastecer nuestra infundada necesidad por estar parados en el tráfico (porque ya no cabemos) además de ser responsable de la creación de billones de toneladas de plástico inecessrio en nuestros empaques de plastico y unicel de un solo uso, sin olvidar el horror del Fraking y las miles de fugas de petróleo marítimas y terrestres.

Y la ganadería… Además de la crueldad con la que maltratáramos nuestra futura “comida” antes conocida como animales, se nos ha ocurrido deforestar millones de hectáreas para producir ganado lo cual promueve grandes incendios y falta de oxígeno. También tuvimos la grandiosa idea de producir dicha carne a nivel masivo lo que implica animales asinados en terribles condiciones lo cual nos llevó a inyectar a estas criaturas con toneladas de antibióticos que según nosotros no alteran el producto (Sabra Dios a que debe tanto cancer y diabetes en humanos) y claro, para que crezcan más gordos más rápido, los alimentamos con maíz y soya lo cual crea gas metano en cantidades letales para la atmosfera además de toneladas de desechos tóxicos (que sería distinto si los animales comieran pasto se convertiría en abono) que aventamos a nuestro agua que ya casi se acaba porque estos animales también la deben consumir con mucha más prioridad que la propia humanidad. Para rematar, se requiere aún más deforestación para cultivar de manera tóxica y transgénica (lo cual esteriliza la tierra) las toneladas de alimento de maíz y soya para dicho ganado, cantidades tan masivas que fácilmente podrían acabar con la hambruna humana aunque ese no sea nuestro propósito ya que comerse un bife ó unos tacos es más nuestra prioridad.

Estoy hablando a gran escala, la verdad esque los números reales son mucho más terroríficos…

Y por fin llegamos al documental en cuestión, cabe mencionar que su mera existencia es totalmente disruptiva, revolucionaria y peligrosa, la industria pesquera es quizá una de las mafias más poderosas junto con el tráfico de droga, menores y blancas.

Todo pintaba muy bien, hemos reducido nuestro consumo de popotes como tapar el Sol con un dedo disque para ayudar a reducir la basura en el mar, cortamos los plastiquitos que unen las chelas para que no se atrapen las tortugas., aunque muchos sabemos qué hay islas completas de basura flotando en la mar, pero pocos sabemos que realmente los famosos popotes implican un 1% de la basura marítima, vaya tomada de pelo. ¡Gracias green peace y tus campañas vendidas!

Ali Tabrizi era un joven enamorado del mar, su pasión por Jacques Cousteu y Sylvia Earle lo hicieron soñar con algún día descubrir la belleza de las profundas aguas y sus criaturas en primera persona, poco a poco fue encaminando sus conocimientos fílmicos para desarrollar un documental pero, entre más estudió sobre el mar se dio cuenta que no haría un documental alegre como los que veíamos en Discovery Chanel en los 80’s ya que la situación marítima actual es sumamente precaria.

Tan solo comenzando el proyecto Ali ya se encontraba en peligro en medio de la mafia pesquera arriesgando su vida por su compromiso con el mar, entrevistando a empresas disfrazadas de organizaciones inofensivas (sin fines de lucro según ellos) que son partidarios en esta terrible corrupción distribuyendo mentiras como el sello “Dolphin Safe” (sello que supuestamente asegura que ningún delfín fue dañado para conseguir atún y otros), que no se hace responsable de su sello ya que controlar los millones de embarcaciones pesqueras es imposible y hasta peligroso que ya varios investigadores han perdido la vida tratando de mantener orden en las mismas.

Váyanse olvidando de consumir atún (por si no saben que además contiene toneladas de mercurio por la contaminación del mar) ya que es bastante seguro que haya carne de delfín mezclada dentro de lata de “atún”.

Cuando pensamos en comer pescado aún tenemos la idea romántica de que se trata de un pez que vivió feliz en el mar (limpio) hasta que un humilde pescador lo capturó junto con una manadita de cincuenta ó diez pecesitos, no suena a una industria ¿cierto? Un señor con su cañita tratando de ganarse la vida… Sí cómo no.

Mal.. Estamos muy mal informados, me incluyo. la realidad es que los barcos pesqueros se han convertido en máquinas genocidas gigantescas que colectan millones de toneladas de peces por día y no solo peces…

Imagina una red gigante que alcanza el suelo marítimo hasta el mero fondo, una vez ahí va corriendo y arrasando masivamente con todo el ecosistema destruyéndo corales, algas, crustáceos, cuevas, etc. Una vez que el gran barco colecta la red en la superficie el llamado “by catch” se refiera a miles de especies que no se consumen pero ya han muerto en la red y que son despojados inertes de vuelta al mar… Y no son una cuántas si no la mayoría, la industria pesquera es tan estupida que cada barco solo pésca un “producto” y solo paga a sus rufianes para colectar ese único pez, no es como que espulguen la captura y se ponga en el mercado, así que realmente se desperdicia más de la mitad de lo que capturaron.

Por otro lado, se tiran miles de toneladas de redes inservibles y viejas al mar que no solo sirven de trampa para matar aún más animales sino conforman la mayoría del plástico que contamina el mar. El colmo…

Lamentablemente habiendo tantas ONGs Es evidente que nadie está hablando de salvar al mar mediante no consumir alimentos provenientes del mismo por qué es un NEGOCIAZO como lo plantea Ali, mismo que intenta entrevistar para el documental cientos de organizaciones (hasta a los fregones de Green Peace) sobre el tema, preguntado inocentemente cuáles serían las maneras de ayudar y si reducir nuestro consumo personal sería benéfico, pregunta que no solo recibió evasivas sino que hasta fue evacuado de varias de las oficinas disque responsables de ayudar al mar solo por preguntar…

Pero dicen por ahí q he basta una persona para cambiar el mundo y así fue como tan solo una persona entrevistada coincidió con la idea Ali y con ella bastó, la genial, Sylvia Earl bióloga marina, activista, exploradora y autora., primera mujer en dirigir NOAA, primera mujer buceadora con más de 7.000 horas cumplidas bajo el mar a sus 85 años. Sylvia no come animales de ningún tipo, no por que no le gusten, sino porque le gustan tanto que quiere conservar su hábitat que si lo pensamos bien, también es nuestro hábitat.

En resumen… Si eres de los que se quejan del narco en nuestro país, la corrupción y encima te importa el calentamiento global… Toma un momento para ver este documental y afrontar la verdad detrás del inofensivo pescadito en tu plato.

Abre los ojos, mira la verdad en Seaspiracy disponible en Netflix.

L.F

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