VIAJES AL SIGLO XIX

HACE YA MUCHAS LETRAS

Ana Elena Díaz Alejo

 

VIAJES AL SIGLO XIX

Tengo frente a mí una joya bibliográfica: el ejemplar número 453 de Viajes al siglo XIX. Señales y simpatías en la vida de México. Después de una azarosa vida como proyecto editorial, fue publicado en 1933 por su autor, el poeta zacatecano Enrique Fernández Ledesma, bajo su estricta responsabilidad, y realizado en los Talleres Gráficos de la Nación con un tiraje de “mil ejemplares en papel argon, numerados del 1 al 1000, y 250 en verge biblion doble peso”.

Una interesante “justificación de la tirada” abre el volumen:

 

QUE DEBERÍA FIGURAR EN EL CERTAMEN DE SEVILLA, EN 1929.  EL VOLUMEN EL TEXTO DE ESTA OBRA, DE ASUNTOS MEXICANOS RETROSPECTIVOS, FUE SOLICITADO POR LA DIRECCIÓN DE LOS TALLERES GRÁFICOS DE LA NACIÓN. SE DESTINABA PARA UN LIBRO, COMPUESTO Y LISTO PARA SU IMPRESIÓN, SUFRIÓ DIVERSAS DEMORAS, QUE LE RESTARON OPORTUNIDAD PARA PRESENTARLO A DICHO CERTAMEN. LAS FORMAS, GRABADOS, MADERAS Y PLANCHAS DE AGUAFUERTES SE GUARDARON CINCO AÑOS, AL FINAL DE LOS CUALES EL AUTOR TOMA POR SU CUENTA LAS TAREAS POSTERIORES PARA LA TERMINACIÓN DE LA OBRA.

 

Por la inclusión de “grabados, maderas y planchas de aguafuertes”, Viajes al siglo XIX puede ostentarse como una edición de lujo. Sus forros originales quizá eran de un delgado cartoné. Mi ejemplar, obsequio de un amado amigo, sólo disfruta de una pasta holandesa sin mayor gloria, pero suficiente para proteger las nueve copias de los aguafuertes y frontispicio firmadas por don Francisco Díaz de León, y los grabados en madera de Gabriel Fernández Ledesma, según se avisa en el inusitado colofón: allí se informa de la particular tarea realizada por cada miembro del personal participante en la factura del libro: jefe del departamento de composición, cajista, jefe del departamento de prensas, prensista, ayudante de prensista, torculista, jefe del departamento de encuadernación. ¡Tiempos de oro de la imprenta mexicana!

 

Enrique Fernández Ledesma (1888-1939) coincidió con su amigo Ramón López Velarde, en la fundación de importantes revistas literarias. Fue director de la Biblioteca Nacional de México, y autor de un clásico: Historia crítica de la tipografía en la Ciudad de México (1934-1935). Su poesía, reunida en un solo libro: Con la sed en los labios (1919), fue prologada, en verso, por López Velarde.

Debemos al celo de Fernández Ledesma la edición de su propia obra. A pesar de haber sido realizada como encargo “oficial”, la burocracia ─esa habitual entorpecedora de proyectos─ impidió que representara a México en el momento debido. Cinco años más tarde (1933) salió a la luz. Los temas: el México decimonónico; el Café de Veroly, “refugio de nuestros bisabuelos y Meca de viajeros provincianos”; el ilustre dramaturgo don Manuel Eduardo de Gorostiza, “brújula eminente del encrespado mar de empresas, compañías y público”; don Ignacio Cumplido, cuyas ediciones fueron “modelo de pulcritud, de elegancia, de decoro”; la primera piedra del Gran Teatro Nacional “colocada, con cuchara de plata, por el general presidente López de Santa Anna”; los viajes en diligencia, “aventura palpitante y sombría, llena de sobresaltos y henchida de peligros”; y el medio siglo que trajo por primera vez a nuestras tierras a José Zorrilla, montado en versos románticos. En fin, estampas de un México evanescente difuminado entre las luces de la modernidad.

¡Gracias, don Enrique Fernández Ledesma, por este delicioso volver a nuestros inolvidables años decimonónicos!

Deja un comentario