Carta a Fernando por Ana Elena Díaz Alejo

Ana Elena Díaz Alejo

 

Carta a Fernando

Ciudad de México, a 1 de enero de 2022

 

 

Fernando, amigo, amigo, los editores de este blog me han solicitado una página para un número en tu honor. Esto me parece muy bien. ¡Pero aún no puedo creerlo! ¡Ignoran que vives! Y yo no quiero sacarlos de su error para poder decirte algunas cosas, aquí, públicamente. Ellos creen en una ausencia eterna, desconocen que trabajas en tu casa, en tu escritorio, entre tus papeles y tus libros, pergeñando proyectos nuevos, habitantes bulliciosos de tus brillantes entendederas: desde las curiosidades históricas hasta los intríngulis de la política nacional, desde la publicación de múltiples ediciones críticas hasta la edición mínima de textos especialmente valiosos, desde la fundación de cursos específicos hasta la organización de seminarios sobre todo lo esencialmente importante para apuntalar los nimios detalles iluminadores de las cúspides más filosas de las decisiones históricas. Sí, Fernando, eso lo sabemos bien los conocedores de tu empeño en profundizar en esos nudosos puntos de nuestro pasado.

Pero, en fin, no hagamos caso y dejemos al mundo creer lo que se le dé la gana. ¡Tú estás vivo! Sí, Fernando, amigo mío, los hombres como tú no mueren nunca, tienen un pensamiento eterno, se arraigan firmemente en su terreno y nadie puede retirarlos de él: allí dejan su mayor voluntad, sus mejores intenciones, sus pasiones más altas, sus curiosidades más agudas, sus propósitos más aparentemente desproporcionados y hasta sus metas espirituales. Tú perteneces a esa raza.

Sí, Fernando, tú haz como si no te enteraras y continúa manifestando tu presencia en este mundo compartido. Yo guardaré tu secreto y recibe un abrazo con el afecto de siempre.

Ana Elena

Foto: Octavio Olvera Hernández

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